La lengua o es de trapo

Predicciones meteorológicas

No voy a referirme a las metidas de pata y pifias varias cometidas por los predictores del tiempo atmosférico, pues no es tema de mi incumbencia. Me propongo simplemente compartir con los lectores el asombro experimentado ante esta información aparecida hace algo más de un mes en las páginas de LA REPUBLICA, cuando algunos meteorólogos anunciaban sequías catastróficas que felizmente no se produjeron.

«Existen grietas en la tierra que dan cuenta de la sed de la misma aun después de las inminentes precipitaciones», señalaba el artículo en cuestión. Ahora bien, en el lenguaje de los meteorólogos los adjetivos que suelen acompañar al sustantivo precipitaciones son escasas, abundantes o aisladas; pero lo que nunca había visto es una predicción tan precisa que hablara de precipitaciones inminentes. Nada hay que objetar al uso de dicho adjetivo ya que el mismo significa «que amenaza o está para suceder prontamente». No obstante, lo que desacomoda un tanto es la idea de que la tierra exhibe grietas (actualmente, porque está en presente) que denotan la sed que tendrá después de las inminentes lluvias, o sea en un futuro; más que un pronóstico parece la predicción de una pitonisa capaz de ver las grietas de la tierra después de las lluvias que todavía no han caído… .

No sé usted, amigo lector, pero a mí esta subversión del tiempo (cronológico, que no atmosférico) que asombraría al mismísimo Borges me produce una cierta angustia metafísica, casi la misma que siento al oír aquella canción de Zitarrosa que dice «no venga a verme hoy, porque si viene no estoy; pero si usted viene a verme ayer, yo quiero hablar con usted», y que parece debida más a la pluma de Ionesco que a la del Flaco.

Para ahuyentar esa molesta sensación, prefiero suponer que muy probablemente, el redactor del artículo haya querido decir exactamente lo contrario de lo que escribió: «Existen grietas en la tierra que dan cuenta de la sed de la misma aun después de las recientes precipitaciones». No eran lluvias que estaban por caer sino que ya habían caído, ¿no le parece?

–Lo que a mí me parece inminente es la grapita que nos vamos a tomar ahora, ¿no cree?

–¡Qué lo parió! *

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