Por un camino auspicioso

Ahora el rompecabezas de las negociaciones parece completarse pese a que, por el momento, no existen más que sordos trascendidos y frases entrecortadas que muestran que los gobiernos de Uruguay y Argentina están dialogando al más alto nivel, pero no se conocen todavía los avances existentes.

Es que existe una dificultad fundamental y está vinculada con el gravísimo error político del gobernador entrerriano, Jorge Busti, que con su prédica de meses hizo «estallar» la movilización de los grupos «ecologistas» de su provincia, que siguen cortando las rutas en las zonas cercanas a los puentes en Paysandú – Colón y Fray Bentos – Gualeuguychu. Un error del que no es fácil salir, porque cuando se moviliza a una sociedad con argumentos presuntamente plausibles, y se habla machaconamente de los «desastres» que provocarían plantas elaboradoras de celulosa, es muy difícil que se vuelva rápidamente atrás.

¿Qué puede hacer el gobierno argentino en estas circunstancias, el que debe estar realmente buscando una salida a la situación? Es difícil, porque los cortes de ruta fueron el resultado de esas posiciones extremistas del ahora desacomodado gobernador entrerriano que, además, es integrante de la fuerza que acompaña la gestión del presidente Kirchner.

En otros lugares de la Argentina, en donde se han realizado cortes de rutas, el gobierno los ha resuelto con la acción de las fuerzas de seguridad, camino que en este caso parecería una enormidad por el origen de la protesta de toda esa gente que no hizo más que responder al llamado de su gobernador.

Ese problema es enteramente argentino. Los dos gobiernos, al más alto nivel, están buscando la solución más adecuada para el entredicho que, seguramente, incluirá que delegados de Argentina participen en cada una de los organismos de control que se creen en torno a las plantas. A ello se sumará el compromiso, serio y responsable de nuestro gobierno, de adoptar las medidas adecuadas si alguna de ellas   en definitiva   perjudicara con su actividad el medio ambiente.

El absurdo del reclamo del gobernador Busti llegó a la enormidad de pretender que las plantas no se levantaran, cuando desde Uruguay se aseguraba que se construían respetando todas las exigencias que impedirán una agresión medioambientalista. ¿Se da cuenta amigo lector, del tenor de la exigencia? ¡que no se levantaran las plantas!. Un absurdo insólito que debe haber caído bastante mal en el propio gobierno argentino, porque no sólo se trata de un emprendimiento de notable importancia para un país como Uruguay, sino que además  no seamos ingenuos  de haberse dirigido esas inversiones a la Argentina, las obras también estarían en marcha.

Finalmente, luego de las idas y venidas que han tenido los desencuentros entre los gobiernos, lo enojoso de los cortes de rutas que, evidentemente, conspiraron en la venida de turistas al país y perjudicaron también el intercambio comercial, es importante que se esté dialogando al más alto nivel.

Se puso en marcha el último recaudo que quedaba para desempantanar una situación más que lamentable, engorrosa para los dos países, de la que también se pueden extraer algunas enseñanzas. Una de ellas está vinculada al mal que hace la prédica irresponsable y malintencionada, como la del gobernador Busti, que como un bumerán se volvió contra él mismo.

Esperemos que en el correr de los próximos días Vázquez y Kirchner tengan el texto de un acuerdo para rubricar, reafirmando con la solución definitiva al diferendo la hermandad de dos pueblos, el argentino y el uruguayo, que jamás debió cuestionarse. *

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