Escrito por: ARIEL COLLAZO
El conflicto de LA REPUBLICA con Eddie Espert y los sucursaleros que dirigen la distribución del diario ha revelado que el alto costo de la prensa escrita no se debe sólo a su redacción y elaboración, ni al papel para las rotativas, sino a su etapa final de la distribución, que desde muy antiguo cuesta mucho más que lo que reciben los canillitas, debido a las grandes ganancias de los sucursaleros, que no cobran en dinero, pero sà en cantidad de diarios por dÃa.
Esto ha distorsionado la relación entre la prensa escrita y la televisiva o la radial, haciendo que la gente más modesta deje de comprar diarios y toda su información sea la de la televisión o las audiciones radiales.
Para ejercer la democracia cada ciudadano debe estar bien informado y lo está mucho más quien lee diarios y libros que quien sólo ve televisión u oye radio. Y en nuestra sociedad de clases, están mucho mejor informados los que pueden pagarse uno o más diarios que los que no pueden hacerlo. He ahà una de las causas de que Uruguay haya necesitado 94 años para que los blancos le pudieran ganar a los colorados y 180 años para que la izquierda pudiera alcanzar el gobierno del Estado, o que el Frente Amplio después de soportar una implacable dictadura, tuviera que esperar 34 años, de 1971 a 2005.
De modo que a LA REPUBLICA hay que agradecerle no sólo que haya podido sobrevivir hasta el 31 de octubre de 2004, el gran dÃa de la victoria, sino que trate ahora de que el diario más barato pueda llegar a las capas más modestas de la población.
Esta nueva batalla, que puede haber puesto en peligro al propio diario, debe ahora ser aprovechada para independizar su distribución, dando trabajo también a todos los voluntarios que salieron a repartirlo, cuadruplicando su venta, para que el margen de ganancia de la distribución siga siendo bueno para todos los “canillitas”, como los denominara Florencio Sánchez hace ya un siglo.
¡Viva la democracia y viva LA REPUBLICA! *
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