Chávez, los judíos y el Mercosur

De ser cierto, es una enormidad. Según publicación de LA REPUBLICA (6/1/06), los judíos por parte de la Organización Sion de la Argentina, el Centro Simón Weisenthal le exigirían al presidente Chávez una disculpa a raíz de sus dichos en el discurso navideño.

En el mismo, Chávez habría expresado que el «el mundo tiene para todo, pues resulta que unas minorías, los descendientes de los mismos que crucificaron a Cristo, se adueñaron de las riquezas del mundo». Palabras más o menos que a posteriori también salieron en páginas de Internet con el agregado de referencia a Simón Bolívar. El hecho no tendría mayor trascendencia que la de un aserto que podría ameritar, si así lo desearan los judíos, aclaraciones de intencionalidad según el leal saber y entender del presidente que –bueno es señalar– no los menciona específicamente aun cuando hay una clara alusión.

Pero lo grave es la amenaza tácita y expresa que se vuelve sobre Venezuela por el mencionado Centro Weisenthal: el pedido al Mercosur para suspender el proceso de integración (¡casi nada!) de Venezuela hasta que Chávez no se disculpe.

Vayamos por partes:

a) El proceso de integración de un organismo internacional, en este caso el Mercosur, de carácter continental americano específico, nada tiene que ver una organización particular o privada ajena totalmente a los estados miembro. Si la protesta fuese del propio Estado de Israel, que tuviese interés directo político, económico o social en el tema, no lo han manifestado así oficialmente, vaya y pase; ha lugar.

Pero en este caso, por importante que sea el centro de marras, es una desubicación y despropósito la exigencia con amenaza incluida que tiene ribetes de disparate.

b) Suponiendo por el absurdo que se le diera cabida política a la solicitud, ¿en qué cabeza cabe, que opiniones por más que la exprese un gobernante, sobre hechos históricos producidos hace 2.000 años graviten, por más que yo también sea cristiano como Chávez y se piense que quiero justificarlo, en el funcionamiento de un organismo internacional como el Mercosur ajeno a todo hecho religioso?

c) Por otra parte, si lo juzgamos en sus valores y veracidades históricas, Chávez no ha dicho nada incierto (tal vez algo exagerado respecto a las «riquezas y acumulamientos»).

¿Quién condenó a nuestro Señor Jesucristo cuando el canalla, cobarde, falaz e injusto Pilatos ofrece la opción del asesino Barrabás para el cadalso? ¿Acaso los charrúas, los vascos o los chinos de Taiwan? ¿O fueron los judíos? La propia Iglesia, en busca de paz, amor y concordia busca la explicación en la culpa del «mundo» tomado globalmente. Macanudo.

Soy cristiano y capaz, como disciplinado, lo acepto. Pero admitamos que es muy complejo hacer responsables a Zapicán, Ibarretche o a Ho Chi Min de la crucifixión ¡nada menos que de Cristo!

La otra acusación según parece, es sobre la acumulación de riquezas del mundo por los judíos. Bueno, eso es más complejo probarlo. pero no es menos cierto que son muy eficientes para los negocios. Habría que examinar los estados contables y accionistas de la banca yanqui de Wall Street o la inglesa según dicen, muy vinculadas de siempre a la antigua banca Rotschild y afines. ¡Dudo que lo permitan!

d) Suena extraño y hasta asombroso la soberbia y desborde de un presunto poder del que hacen gala los judíos.

Se animan a amenazar a un estado como Venezuela y solicitarían preventivamente a todo el Mercosur que se aplace su inclusión por desagrado a determinadas declaraciones. Cuatro naciones más las observadoras, caso Chile, y aspirantes a integrar el organismo, supeditadas a la sensibilidad y exigencia de los judíos, que por añadidura no integran el continente como es obvio.

e) Tampoco se puede alegar el argumento de ser demócrata como condición en el Mercosur. Chávez hizo sólo un juicio histórico. Se podrá compartir o no, pero del mismo no se desprende una intención antidemocrática ni persecutoria para nadie. Y en el peor de los casos, le podrían pedir cuentas sus pares hermanos latinoindoamericanos y sólo ellos.

¡Los de afuera son de palo!

f) Se argumenta acusativamente, de un acuerdo presunto de Venezuela con Irán. Socios en la OPEP y habiendo apoyado Chávez a la ONU el programa nuclear de Teherán contra los intereses de la USA y asociados. Pero eso, de ser presumiblemente cierto, es ley de juego. De igual manera que los judíos buscaron el apoyo de los imperios sajones yanquis y británicos para quedarse con el petróleo árabe irakí, afgano, palestino y «vichan» por el «aujerito» de la cerradura el iraní.

Chávez puede alegar también «la ley del juego».

g) Finalmente, no es posible que las relaciones entre las naciones estén supeditadas a la exquisita sensibilidad sugestiva de cada cual.

Salvo que la verdadera causa sea el apronte para el futuro de otra intervención depredatoria petrolera a la que nos tiene acostumbrados.

Se comienza por protestas cipayas de países menores avalantes, que armen opinión generalizada justificatoria de genocidios, invasiones, masacres y demás crímenes como el de Irak, Palestina, Afganistán, Kosovo entre cientos que en diversos continentes se han producido. ¡Cuidado Venezuela!

Por cierto, que el hijo de Dios, Jesús, no murió crucificado por defender esas miserias y ambiciones, sino por condenarlas abrazando a todas sus víctimas. *

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