Aumenta el número de soldados extranjeros muertos en Iraq

Periodista de Prensa Latina. Especial para LA REPUBLICA

A mil días de la invasión a Iraq por tropas de Estados Unidos, secundados por Gran Bretaña, la situación de dominio no parece concretarse y hasta hoy los efectivos de Washington en ese país árabe musulmán del Golfo Pérsico, acumulan dos mil 209 muertos y 15 mil 955 heridos; y la cifra tiende a subir por la acción de la insurgencia.

De acuerdo con datos del Departamento de Defensa de Estados Unidos, en 2005 murieron 846 soldados y cinco mil 557 resultaron heridos, sólo dos muertos menos que en el año precedente en el que fallecieron 848, pero los heridos se cifraron en siete mil 989.

Esta auténtica sangría tiene lugar a despecho de las maniobras tanto políticas como militares llevadas a cabo por la Casa Blanca y el Pentágono, respectivamente, para conseguir un estatus institucional y quebrantar la resistencia a sangre y fuego.

En el primer caso, luego de ocupar el país el 9 de abril de 2003, 19 días después de la invasión, Washington nombró un Consejo de Gobierno de 25 miembros compuesto por 25 «prominentes personalidades». Esa administración transitoria redactó una constitución interina y eligió como primer ministro a Ayad Allawi, opositor de larga data al entonces presidente Saddam Hussein, y profundamente vinculado con la Central Norteamericana de Inteligencia (CIA).

En ese contexto, las autoridades ocupantes «traspasaron el poder» al gobierno interino con el afán de encontrar un reconocimiento en la región medio-oriental, principalmente, e internacional después. Esas medidas buscaban también contrarrestar el aluvión de críticas ante el rotundo fracaso que resultó la falta de evidencias de que el régimen de Hussein producía armas de exterminio masivo, «casus belli» supremo esgrimido por Bush y su gobierno para agredir a Iraq.

Por enero del pasado año los norteamericanos patrocinaron un proceso eleccionario para elegir un Parlamento de transición de 275 asientos, el cual fue dominado por el Partido de los musulmanes chiítas que alcanzaron el 48 por ciento de los votos. En esa consulta que fue boicoteada por los sunitas, la otra rama del Islam, una alianza kurda capturó el 26 por ciento de los sufragios.

Ese proceso trató de concretarse definitivamente el pasado 15 de diciembre, tercera consulta popular, para poner fin al proceso de transición.

Pero ese camino fue jalonado por manifestaciones de violencia un día sí y el otro también, que grabaron una imagen de verdadera guerra civil en ese país convertido en un escenario de lucha. Iraq está sumergido en un baño de sangre que ha dejado por lo menos 30 mil muertos iraquíes. Tal matanza tiene su raíz en la oposición contra la ocupación del país por tropas extranjeras encabezadas por Estados Unidos.

Desde que el presidente Bush declaró el 1 de mayo de 2003 que los grandes combates en Iraq habían terminado, el país esta sumido en una espiral de violencia que ha obligado a Washington a dislocar en el país más de 160 mil efectivos del Ejército, Guardia Nacional, Infantería de Marina. Y por un tiempo limitado la 101 División Aerotransportada, tropa de elite de las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Esa cifra es superior a la que tomó parte en la invasión en 2003 y a la que tenía en 2004 de 114 mil militares. Este creciente número de tropas allí deja al desnudo que la invasión y posterior ocupación se inscribe en un rotundo fracaso del proyecto geopolítico norteamericano. *

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