Estrategias para ver la realidad

Escribe el senador Eleuterio Fernández en LA REPUBLICA (contratapa, jueves 22 de diciembre) «Las estrategias mueren cuando demuestran que son erróneas o cuando consiguen sus objetivos. La estrategia que guió los pasos de la izquierda desde hace muchos años logró sus objetivos el 31 de octubre del año pasado, consolidándolos en las elecciones municipales de este año. Produjo uno de los procesos de acumulación más largos e ininterrumpidos de América Latina. Pasó por todas las vicisitudes imaginables incluidas las atroces. Por ende, al triunfar coronando la cumbre que buscaba conquistar, quedó agotada».

Considero más cercano a la realidad histórica –que viví en mis años de juventud– que existieron varias estrategias, confluyentes a medida que algunas resultaban descartadas.

Con la caída del muro de Berlín, se cayó también la que ponía a la Unión Soviética a la cabeza de los movimientos de liberación a nivel mundial. La cultura política que generó la ideología que sustentaba aquellas concepciones tiene todavía hoy, en nuestra realidad, manifestaciones vigentes y una fuerte incidencia. Pero aquella estrategia fue desechada porque demostró ser errónea.

Otra estrategia que demostró estar equivocada se conoce como «teoría del foco». Impulsó movimientos guerrilleros donde no había condiciones para eso y eran posibles otros caminos. Siempre los pueblos recurren a la violencia como último recurso y para defenderse. A esa le llamaban «palantismo». Se puede intentar resumir en las palabras de algún comandante de columna (del MLN): «La lucha genera conciencia» y «La clandestinidad proletariza». Por supuesto que la lucha no era la construcción del Frente Amplio, sino usarlo como «cantera de cuadros» para otras formas «superiores» de lucha. Esa estrategia también le costó cara al movimiento popular. Militantes de ambas corrientes tenían clara una cosa: el objetivo era construir una alternativa para mejorar la vida de la gente. Por eso todos (o casi) terminaron sumados a «la estrategia correcta».

Demostró ser, por ahora, correcta porque se alcanzó el gobierno y desde éste se puede intentar seguir construyendo una alternativa verdaderamente democrática y transformadora. Su médula está en generar más conciencia, organizar mejor la sociedad civil, transferirle poder, institucionalizar su participación descentralizando las decisiones. La estrategia es consolidar «la unidad de todos los orientales honestos» y sigue vigente. No se alcanzó más que una etapa, en un largo proceso que todavía puede conocer reveses duros.

Fernández, que fue uno de los que equivocó la estrategia, debería ser un poco más humilde porque le erraron feo. El Frente Amplio tiene muchos desafíos por delante y mantenerse fiel a la esencia de su estrategia me parece la opción adecuada.

Hay que seguir juntando fuerzas, ganando voluntades y quizá (es difícil saberlo) esquivar algunos enfrentamientos para ganar algunas otras batallas. Avanzar de a poco, porque habrá errores y hay que dejar margen a que el sentido común pese más que la soberbia. Mantener la unidad, sabiendo que la unanimidad no es posible y ni siquiera deseable.

Por ejemplo, cuando una cooperativa recupera una unidad productiva el ejemplo genera conciencia, legitima la propiedad social como concepto y avanzamos un paso más.

Cuando se recuperan algunos restos nos apropiamos de un pedacito más de verdad y nos acercamos un poquito a la justicia. Pero esos restos no son sólo un montoncito de huesos. Son nuestros compañeros desaparecidos, los que más sufrieron, los que más alto precio pagaron, los que nos exigen seguir buscando el camino de la estrategia correcta.

Nadie tiene razón por las balas que aloja su cuerpo ni por los años que pasó preso… porque nadie tiene toda la razón y sabe todos los caminos. Los cambios requieren un esfuerzo colectivo y consciente que se construye todos los días. Fernández desde el Parlamento, otros son ministros, a otros y otras les tocaron responsabilidades en diversas áreas y hay quienes no somos nadie. Pero tampoco menos importantes.

No tengo todas las respuestas, ni siquiera conozco todas las preguntas. Creo que los partidos políticos son expresión de un determinado grado de conciencia social, son producto y protagonistas de los procesos de cambio que se producen en el seno de las sociedades. No operan «desde afuera» y creo que esa es la base de la «estrategia correcta». Esa que nunca terminaremos de definir, ni de discutir.

Para la construcción del futuro necesitamos de todos, señor Fernández, y no tengo ninguna duda de que contamos con usted y con todos los otros compañeros. Que no han luchado tanto en vano. Que saben aprender de los errores y valoran la discusión franca y respetuosa como herramienta para consolidar este proyecto cuya estrategia recién comienza a mostrar algunos tímidos azares. Pero que dará flores y frutos, no tenga dudas, si seguimos con la «estrategia correcta».

Las alusiones a Chávez, a Marcos y a la izquierda cholula, no puedo comentarlas porque no las entiendo. Disculpe mis muchas ignorancias, señor Fernández.

Aunque me confieso «amante de los pajaritos y de las ballenas blancas» si eso quiere decir preocupado por el ambiente que dejaremos de herencia a nuestros nietos.

Si vamos todos de cabeza al ALCA no lo sé. Sí tengo claro que hay que pelear contra el sometimiento a los designios del imperio y que es una pelea de pueblos y no de vanguardias. Temo a los compromisos que luego «debemos honrar» porque eso se hace siempre a costillas de los pobres. Los ricos nunca pagaron nada. Tengo esperanza de que con este gobierno eso cambie y no sería cosa menor.

No puedo ocultarlo, aunque no domino los misterios de la gran política internacional, tengo mucho temor de los compromisos que asumimos para nuestros nietos ¿usted no?

Tengo mucha preocupación, porque la estrategia para ganar las elecciones implicó algunos acuerdos que hoy condicionan las necesarias para impulsar el desarrollo y la justicia social. Pero esto puede ser motivo de algunas líneas en otro momento.

¿Sabe? tampoco tengo claro cómo anda mi «conciencia nacional», porque el mundo está muy mal y millones mueren todos los días injusta e inútilmente. Aunque no deja de ser cierto que yo lo que veo es a los niños que buscan sustento, aquí en San José, pidiendo una moneda o revolviendo la basura, es difícil pensar en soluciones que no sean globales.

Por otra parte es «grave, complicado y decisivo» hacer un esfuerzo por ser mejores. Lo decía El Che cuando soñaba con «el hombre nuevo». *

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