Foro Social Mundial en Caracas
En los próximos días se reunirá en la capital venezolana otra ronda del Foro Social Mundial. En la dirección de ampliar la base continental de este tipo de intercambios y acuerdos políticos, buscando una mayor participación de naciones del Asia y de Africa, se decidió por parte de los organizadores, que la reunión sea antecedida por otra que se realizará en Bamako, capital de Malí, en el corazón del Africa francófona.
Los encuentros vienen a dar un paso más en la construcción de un nuevo tipo de militancia y una concepción más amplia de la ciudadanía. Ante el proceso de globalización capitalista y la pérdida de espacios de decisión para los estados, cuya soberanía es recortada día a día, el peso de los factores de poder trasnacional, los movimientos populares que tienden a nuclearse en el Foro Social Mundial significan una confluencia auspiciosa y llena de potencialidades.
En una nota publicada en estos días por Ignacio Ramonet, director del mensuario Le Monde diplomatique, se jerarquizan algunos aspectos referidos a la convocatoria, que resultan especialmente interesantes para examinar.
Dice Ramonet: «La víspera de la apertura del Foro en Bamako, el 18 de enero, tendrá lugar un encuentro político de primordial importancia: la «Jornada internacional sobre la reconstrucción del internacionalismo de los pueblos y del frente antiimperialista», con la participación de un centenar de intelectuales y de representantes de movimientos sociales del tercer mundo y otros lugares, con ocasión del 50º aniversario de la famosa conferencia de Bandung».
La referencia a la Conferencia celebrada en Indonesia en 1956 tiene una connotación relevante. La reunión en aquel momento de los países del Tercer Mundo dio muestras del avance incontenible del movimiento de lucha contra el colonialismo. Surgieron en el campo internacional nuevos líderes de las grandes naciones que venían de sacudir el yugo de la opresión colonial, o que se encontraban en una situación distinta a las naciones que pertenecían a alguno de los dos bloques. Allí estaban el Mariscal Tito, de la ex Yugoeslavia, el dirigente nacionalista egipcio Gamal Abdel Nasser, J. Nehru, de la India y otros dirigentes nacionalistas y antiimperialistas.
Enunciando los orígenes del Foro Social Mundial, dice Ramonet: «Se trataba de crear una suerte de reunión paralela simétrica, pero de signo político inverso, al Foro Económico Mundial que todos los años reúne a finales de enero en Davos, Suiza, a los «nuevos dueños del mundo». Y adonde acuden bulliciosos, para aliarse, los responsables políticos de los Estados del norte y del sur, a vender las riquezas de sus países prometiendo a las inversiones extranjeras la más alta rentabilidad, sin tener en cuenta los costes ecológicos y sociales. (Davos) Significaba una indecencia tan grande, una tal abdicación de lo político, que había que reaccionar«.
Con un objetivo estratégico declarado: hacer fracasar la globalización liberal que está dislocando las sociedades, arruinando las economías más frágiles y destruyendo el medio ambiente«.
Con singular claridad concluye Ramonet: «Los participantes del Foro de Caracas podrán verificar en los hechos, observando la nueva realidad venezolana, que la globalización no es una fatalidad. Que es posible hacerla retroceder. Con la condición de mantenerse fiel a valores de justicia y solidaridad, de no ceder, de no plegarse, no traicionar. Y saber dar prueba de una voluntad política inquebrantable.
La agenda que se abordará en Caracas está hoy en el orden del día de todas nuestras repúblicas latinoamericanas, en esta hora cargada de anhelos de cambios con signo democrático y justiciero. *
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