Blancas sugerencias al doctor Vázquez
Convencional del Partido Nacional
Sorpresivamente el presidente Vázquez se entrevistó hace unos días con el ex presidente doctor. Lacalle. El motivo, según trascendidos, fue informarle de lo realizado por su gobierno en materia de derechos humanos y demás resoluciones trascendentes de Estado. Macanudo. Es muy auspicioso el diálogo fluido entre los jerarcas, habida cuenta de las diferencias soportadas en su momento por el presidente blanco, tildado, recuérdese, por el propio Frente, fuerza política de Tabaré, con las más variadas y profundas diatribas, adjetivaciones y anatemas imaginables, paradigmatizándolo como la representación más cabal de la corrupción política del momento. Memoricemos la «embestida baguala» que si bien no partió del Frente, teorías de origen «colorante» según decían, igual se «anotaron» prestamente con entusiasmo y fanatismo. ¿Recuerdan? Hoy en cambio se liman asperezas y hasta hay un reconocimiento de parte de Tabaré, justo por otra parte, como gran Presidente al Cuqui. ¡Cosas veredes Sancho! Supongo, teniendo en cuenta la innegable e histórica ayuda invalorable que el nacionalismo y el propio Cuqui le prestó a la IMM que a Tabaré le tocó dirigir. El saneamiento que se lo financió el gobierno blanco con la renovación de flota de autobuses y demás aportes permanentes fiduciarios y en obras que se le facilitó. Que yo sepa, los posteriores gobiernos batllistas, tanto el de Julio María como el de don Jorge a las intendencias frentistas no les dieron ni un «maravedí».
Diferencias sustanciales de conductas que vale señalar y deberían recordar los legisladores de la izquierda cuando denuestan a los blancos. ¡Bienvenido entonces el diálogo! Pero…
Hay una salvedad que despierta la maliciosa curiosidad y suspicacia razonable. El jefe de la oposición y cabeza del Partido Nacional, o sea el presidente del Honorable Directorio, es Larrañaga. Buena cosa es aclarar que no es problema de «celos». Más bien de riguroso protocolo elemental. Sentido común que le dicen, de trato correlativo entre gobierno y partidos opositores. Sin restarle importancia, categoría y respetabilidad al doctor Lacalle, es obvio que si el Presidente de la República desea una relación pacífica, correcta y respetuosa con el Partido Blanco, debe dirigirse a su Presidente, que por añadidura lidera el grupo interno ampliamente mayoritario. El doctor Perogrullo, catedrático grado cinco, lo dijo antes que yo. Salvo que Tabaré, haciendo una peligrosa «picardía» política, quiera «dividir» a los blancos restándole importancia al presidente del Honorable e «izando» la de su tan odiado, despreciado y denostado antaño rival, el Cuqui. Si así fuese, ¡cuidado Presidente! ¡No se meta con los blancos! Como nacionalista y antiguo compañero de Partido, conozco al Cuqui. Seguro estoy que no se ofende si sostengo que es visceralmente antiizquierdista, antimarxista y si quiere agréguele, antifrentista o socialista. Pero además, es respetuoso del funcionamiento interno del Partido, justo es reconocerlo. También estoy seguro de que no le faltaría el respeto al doctor Larrañaga, actual Presidente del Honorable Directorio, como el gaucho tampoco le faltó el respeto a él, cuando le tocó presidir en su momento. En segundo lugar, no es tampoco buena cosa levantar «rencores» creando pretendidas discordias haciendo «vivezas» en casa ajena. ¡Por supuesto que el «guapo» es el único que enfrenta al gobierno, y quienes conocemos por haber actuado en su época de IMM al Presidente, sabemos que le disgusta la oposición a sus actos. Había quien sostenía que lo ponía de muy mal humor. Larrañaga terminó el año clavando las «banderillas» de las contradicciones del gobierno frentista en sus actuales «devaneos amorosos casquivanos y locos» con los yankis de Bush y el FMI. ¡Pavadas de contradicciones! ¡Si la hubiéramos hecho nosotros! Es obvio que se debe de haber ganado el fastidio correspondiente.
Pero seamos justos, la culpa no es de Larrañaga sino de la jerarquía frentista que durante 40 años de existencia, desde la parición misma, basó su prédica ideológica en la famosa frase ¡yankis go home! Y hoy, con sus «partes pudendas posteriores al aire, ofrecen sus afectos y encantos» a los placeres fálicos de «papá» Bush y sus boys. Admitan, aunque solo sea por un «ratito», que se «regalaron» demasiado. Los principios, las filosofías políticas, las conductas y demás «pamplinas» juradas preelectoralmente a sus ingenuas bases, al igual que la famosa guitarra del inmortal tango de Pascual Conturci, las «dejaron colgadas de un ropero». Se han reído de la ciudadanía. ¡No se enoje Presidente con el gaucho! ¡Enójense con ustedes mismos! También, no estaría de más que Tabaré visualizara en el futuro lejano electoral, todo llega, la posibilidad por cierto real, de un acuerdo en la interna blanca de unidades de las grandes corrientes del partido. Por supuesto, siempre hay «grupúsculos» que legítimamente desean marcar presencia. Y tienen derecho.
Pero los cuadros mayores, en este caso «Peñarol y Nacional», no sería nada extraño que empiecen o arriben a futuras concordancias. Decía Herrera precisamente, «que para un blanco no hay nadie mejor que otro blanco»: usted Presidente Vázquez debiera saberlo. Su papá, tengo entendido que era blanco. Si su intención es dividir, no pierda el tiempo.
Alguna vez he dicho y dado «manija» en lo posible, que sería más útil al país, que en alguna «pulpería sanducera o boliche» de La Teja, acodados sobre una mesa desvencijada, con buen «vinillo» por medio, se juntaran el Taba y el gaucho pa’buscar soluciones. Y si quieren inviten también al Cuqui que experiencia le sobra. ¡Eso sí, dejen afuera al «Cejas», al «divertido» don Jorge y al izquierdista «botija» Bordaberry. ¡Pudrirían la fruta! La paz es preferible a la guerra. Claro, siempre que hubiese voluntad. De lo contrario, ¡a los blancos nos encantan las revoluciones y las guerras! *
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