Cese, dimisión y destitución
En El País de ayer se informa de lo siguiente:
«El presidente paraguayo, Nicanor Duarte, cesó al embajador en Uruguay, Carlos Riveros». La decisión del mandatario ha levantado revuelo y generado rispideces en el ambiente político paraguayo pues la oposición entiende que hay revanchismo. «‘La destitución de Riveros es totalmente injustificada si responde a un revanchismo político’, afirmó el senador liberal Carlos Mateo Balmelli, quien reconoció que Duarte puede dimitir ‘a todos los liberales del servicio exterior'», continúa El País.
El colega ha usado dos verbos intransitivos (que no se construyen con complemento directo) como si fueran transitivos, esto es, con complemento directo. Cesar y dimitir no admiten complemento directo: nadie puede ser cesado o ser dimitido por nadie. Alguien cesa en sus funciones o dimite de su cargo. ¿Está claro?
Hace ya un tiempo me ocupé de este mismo error: hay verbos absolutamente intransitivos sin excepción por lo que construirlos como si fueran transitivos (es decir con un complemento directo o acusativo) es un atentado a la sintaxis. Nadie cesa cosa o a persona alguna; nada ni nadie puede ser cesado; nadie dimite a persona alguna ni nadie puede ser dimitido, de la misma manera que nada ni nadie puede ser salido o llegado por alguien. Salir, llegar, cesar, dimitir y muchos otros verbos son perfecta y exclusivamente intransitivos; a nadie podría ocurrírsele construirlos con un complemento directo, sencillamente porque su semántica no lo admite. Hay otros, como entrar, bajar, subir, que siendo en principio intransitivos admiten perfectamente un acusativo: puedo decir Juan entró a la casa y también Juan entró el auto al garaje; bajá de las nubes y también bajá las persianas. Pero, repito, es inadmisible poner un acusativo por ejemplo al verbo caer. La manzana que supuestamente permitió a Newton formular la ley de la gravedad no fue caída por nadie; podría admitirse que algo la hizo caer sobre la ilustre testa del científico pero no que algo o alguien la cayó. Y si alguien cae como consecuencia de un empujón, diremos que fue empujado (verbo que sí es transitivo) pero jamás caído. Pues bien, de la misma manera se comportan los verbos cesar y dimitir. Podemos decir que la guerra, un ruido o la lluvia han cesado, o que una persona cesa en sus funciones al frente de determinado cargo. Es el caso de Jorge Batlle, que cesó el 1 de marzo de 2005, o de los jueces, que cesan al cumplir setenta años, o de Chifflet, que renunció a su banca. Pero si lo que se quiere expresar es que no han abandonado el cargo por propia voluntad o por cumplimiento de disposiciones reglamentarias, sino por decisión de otro, debemos recurrir a otros verbos o a giros como se lo destituyó, se le pidió la renuncia o se le exigió que abandonara el cargo.
–Bueno, Mendieta, ya me tiene paspado, así que cese la perorata. Y como tomar es transitivo, me voy a tomar otra caña, aunque más no sea pa’ bancarlo…
–¡Qué lo parió! *
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