Errores de concordancia
«Hoy se reunirá la comisión binacional que estudia el impacto ambiental que pueden ocasionar la construcción de las plantas de celulosa».
Se ve que la contaminación ambiental ya está haciendo estragos antes aun de que empiecen a funcionar las famosas papeleras. La sola perspectiva de emisiones tóxicas distorsiona la performance lingüística de los periodistas y los lleva a cometer faltas de concordancia como la que se advierte en el texto citado al comienzo. No son las plantas de celulosa (en plural) el sujeto del verbo poder, sino la construcción (singular) de las plantas, por lo que se debe escribir «el impacto ambiental que puede ocasionar la construcción de las plantas de celulosa».
Esto de la falta de concordancia entre sujeto y verbo es un mal endémico en la producción lingüística de los uruguayos. Hace un tiempo, leyendo un análisis de economía, me encuentro con estos dos enunciados en los que se ha despreciado olímpicamente una regla de oro del lenguaje y de la lógica: la concordancia del verbo con el sujeto. Dicen así: «La naturaleza de las inversiones en el mundo han cambiado», y «La rentabilidad de las empresas estaban amenazadas por la situación internacional». En ambos casos, se ha conjugado erróneamente el verbo en tercera persona del plural cuando el sujeto es perfecta e inequívocamente singular. En el primer caso, no son las inversiones lo que ha cambiado sino su naturaleza; y en el segundo, lo que estaba amenazado no eran las empresas sino su rentabilidad.
Es lógico que se presten a confusión esos sujetos colectivos como la mayoría de los inversores, una parte considerable de las empresas, una serie de acontecimientos, en los que el núcleo del sujeto es un colectivo singular pero su complemento es plural; en estos casos los académicos tienen cierta flexibilidad y toleran que el verbo vaya en plural. En tal caso es perfectamente admisible decir La mayoría de los inversores se mostraron satisfechos con la decisión presidencial; Una parte considerable de las empresas son contrarias a la Ley de Fuero Sindical; Una serie de acontecimientos incidieron en la resolución. Pero en los ejemplos que traigo hoy es absolutamente injustificada la concordancia que hizo el redactor.
Hay otros casos de falta de concordancia que ocurren con cierta frecuencia. Por ejemplo éste: «Me llamó la atención los colores de la camiseta». En esta oración se altera el orden natural y el verbo precede al sujeto, pero ello en modo alguno justifica el error de concordancia. También es habitual leer oraciones como la siguiente: «El presidente, y también el ministro, debería responder a esa inquietud», en la que el sujeto es plural (el presidente y el ministro) por lo que corresponde el verbo en plural.
–Pare, Mendieta, no siga; esos errores de concordancia me dan tanta bronca que voy a tener que tomarme otros vasos de vinos pa no pensar.
–¡Qué lo parió! *
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