Julio Martínez Lamas: el economista olvidado

Una de las consecuencias de la socialización de los intelectuales uruguayos sobre la que hemos escrito en otras oportunidades ha sido la expulsión al limbo de los que han desafiado a la corriente dominante. Una mayoría aplastante de los forjadores de palabras uruguayos  para seguir la terminología de Robert Nozick  son de izquierda, lo que ha tenido profundas consecuencias en la conformación de la idiosincrasia nacional, expresada por ejemplo en el conservadurismo estatista que nos inmoviliza. Hoy queremos recordar a uno de los pocos intelectuales uruguayos que se animó a nadar contra la corriente.

Julio Martínez Lamas no era un economista profesional  no hubiera podido serlo en el Uruguay de comienzos del siglo XX  pero se dedicó a estudiar a conciencia la economía nacional. De su obra, hay un libro que se destaca nítidamente, por su excepcionalidad, su riqueza conceptual y su penetrante visión: Riqueza y Pobreza del Uruguay, escrito en 1930. Nunca se había escrito nada tan bueno en nuestro país, ni nada mejor se escribiría en varias décadas. Si bien es un libro de economía, la temática se aborda teniendo en cuenta el contexto social y cultural, el funcionamiento de los partidos políticos, la relación entre Montevideo y el interior, por lo que bien puede decirse que es un trabajo de ciencias sociales propiamente dicho.

Su temprana advertencia de los límites que tendría la industrialización bajo el proteccionismo exacerbado  tema que comprendió como nadie  lamentablemente no fue escuchada. Nos explica cómo las consecuencias de la política económica del batllismo son: la falta de inversión en la actividad agropecuaria, la elevación de los impuestos, el encarecimiento de los bienes de consumo y la expansión de la burocracia, entre otras. Advierte sobre la importancia del uso adecuado de los impuestos, llama al Estado «bomba de succión» y dice que vamos por «rumbos equivocados» producto de una «ideología errónea». En fin, la lucidez que demuestra su análisis, por encima de su eclecticismo y de algunos errores, es formidable, por lo que, dado que no tenemos espacio para comentarla, recomendamos fervorosamente su lectura. Sin embargo, este libro despertó pasiones, ya que las librerías que osaron exhibirlo en sus vidrieras fueron apedreadas. Henry Finch en La economía política del Uruguay, dice que «la única oposición intelectual de cierta significación que enfrentó el proteccionismo fue la de Julio Martínez Lamas». Para Alberto Methol Ferré en ¿A dónde va el Uruguay? «es lo más serio que se haya escrito sobre la realidad nacional en la primera mitad del siglo veinte».

Ha sido lamentable para nuestro país no haber escuchado a Julio Martínez Lamas en su momento, pero no reconocerlo en la actualidad es un acto de mezquindad inadmisible. Sólo a modo de ejemplo, que ni siquiera figure en los programas de estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República  cuando debería tener, por lo menos, un salón con su nombre  sólo puede explicarse por el sesgo sistemático que innegablemente existe. Queremos expresar nuestro reconocimiento a Julio Martínez Lamas, por animarse a decir lo que otros no se animaron ni se animan, por expresar lo que pensaba más allá de las consecuencias, por demostrar que otro país fue posible y no lo quisimos ni lo queremos, y por no sumarse al mediocre discurso dominante, de ayer y de hoy. Rescatar las voces que clamaron por la libertad es parte de la tarea que debemos encarar si queremos que nuestro país se reencuentre con el futuro que todos queremos. *

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