Uruguay y Argentina en la integración
A pesar de todos los pesares – y del contencioso sobre las plantas de celulosa -, dentro de un contexto puntual que se ha tornado aparentemente desfavorable para los esfuerzos integradores sudamericanos, se siguen procesando hechos y actos tendientes al logro superior de una Comunidad Sudamericana de Naciones, utopía que permite caminar a los países sudamericanos en pos de la solución de los problemas más acuciantes de nuestros pueblos, más allá de las críticas y pullas de los balcanizados mentales que siempre han existido, funcionales generalmente a los intereses de las grandes potencias imperiales y/ o coloniales que en el mundo son o han sido. Uruguay y Argentina, por debajo de la epidermis, continúan por ese camino que vamos abriendo – millones – para la América mestiza. Las propias altas burocracias estatales, aún cuando en ocasiones ponen palos en la rueda – temerosas por sus privilegios y atentas a las cooptaciones -, en otras continúan las dinámicas de las decisiones políticas, materializando las mismas sin las estridencias mediáticas de los denominados actores políticos, de todas las jerarquías. Tal lo que está sucediendo con el propuesto enlace vial (puente sobre el río Uruguay y carretera del lado argentino) que uniría Nueva Palmira, en Uruguay (desde la Punta Chaparro), con el complejo Zárate Brazo Largo en Argentina, acceso Norte del mismo, en el límite de las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires. Basta solamente con mirar el mapa para darse cuenta de la tremenda importancia para los dos países – quizás más para Uruguay que tendría esta obra de integración sudamericana, funcional al eje vial Mercosur Chile, es decir, al denominado «Corredor Bioceánico», que uniría los puertos del Atlántico con los del Pacífico. Aún cuando puede haber otras alternativas, la que exponemos es la más corta y por ende será la más económica. Así lo parece entender el Uruguay, que en el ámbito de reflexión sobre infraestructuras denominado «Iniciativas de Integración Infraestructural Regional Sudamericana» (IIRSA), donde los países sudamericanos resuelven, apoyan y buscan financiar proyectos tendientes a fortalecer la infraestructura física con vistas a la integración continental, tiene presentado un proyecto denominado de «Adecuación del Corredor Río Branco Montevideo Colonia», con una inversión total prevista de 163 millones de dólares, e implicando a las rutas nacionales 18, 17, 8, 11 y 11. El objetivo de la propuesta es, según documento público: «Mejorar el tráfico del transporte por carretera de cargas y pasajeros en el eje vial vertebral del Mercosur, consolidando la infraestructura vial a los efectos de adecuarse a los nuevos requerimientos del transporte internacional de cargas y complementando la conexión vial Brasil Uruguay Argentina en el eje Mercosur Chile».
Cuando Argentina dijo que si Inmersos en el «tiroteo» verbal en torno a las plantas de celulosa queremos resaltar el reciente apoyo de Argentina a Uruguay en relación a la temática que estamos desarrollando. En efecto, se realizó en Buenos Aires, el 20 de julio de este año, la VI Reunión de Coordinadores Nacionales de IIRSA, con participación de delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam y Uruguay. En el informe elevado al Ministerio de Relaciones Exteriores del Uruguay, se dice, en el punto 1 de las actividades realizadas (Agenda de implementación consensuada): «Antes de concluir la consideración de este tema, la delegación de Uruguay solicitó el uso de la palabra y formal y oficialmente solicitó la extensión del corredor Río Branco Montevideo Colonia, en el eje Mercosur Chile, hasta el puerto de Nueva Palmira, para su vinculación con una alternativa de conexión física con Argentina a la altura de Zárate Brazo Largo y a Fray Bentos, lugar de conexión física ya existente con la ciudad de Gualeguaychú. La delegación de Argentina manifestó su opinión coincidente y apoyó la solicitud formulada».
Quiere decir que ya hay manifestaciones de voluntad expresa por parte de representantes de ambos países, en foros regionales, en el sentido de llevar adelante la obra que nos ocupa, el enlace vial Nueva Palmira (Punta Chaparro) Zárate Brazo Largo. Se ha seguido trabajando en esa dirección, más allá de las circunstancias de público conocimiento, que solamente obstan a que dichas expresiones de voluntad sean – por el momento expresadas al máximo nivel. Tal la interpretación de la Comisión Pro Desarrollo del Suroeste Uruguayo, entidad con personería jurídica y sin fines de lucro que hace años viene luchando por esta obra. Como parte dinámica de la sociedad solicitamos también participar en la gestación de la misma. Ello está previsto en el ámbito de IIRSA, según el informe mencionado, el cual refiere a los talleres sobre la Visión Estratégica Sudamericana (VESA), los cuales «tienen como finalidad recoger aportes y comentarios de autoridades, líderes de la sociedad civil y formadores de opinión sobre los principales planteamientos estratégicos de IIRSA», según documento público que tengo a la vista. Más aún, agrega que hasta el momento se realizaron cuatro talleres, estando prevista la realización de ocho más en este año, acotando que «los talleres realizados han permitido observar que se detectó interés por el tema IIRSA, que los asistentes concurren sin un adecuado conocimiento previo de la iniciativa, que predomina el sector gubernamental entre los asistentes y que la presencia de provocadores o facilitadores de debate no ha logrado cumplir con el nivel esperado». Los ciudadanos uruguayos y argentinos que hace años nos movemos por esta obra aspiramos pues a ser también incluidos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad