Qué poca memoria

Me detuve en declaraciones de una señora diputada que criticaba las políticas sociales señalando que hay demoras para poner el buque insignia en marcha; que no se está cumpliendo con la gente de acuerdo con sus expectativas.

Yo me pregunto dónde estuvieron estos años pasados, tal vez también en la oposición. ¿No ocuparon cargos de gobierno? ¿Blancos y colorados no tenían la mayoría para hacer bien las cosas (o por lo menos no tan mal)?

Prefirieron mirar para el costado, con arrogancia y desatención por los más necesitados. Las credenciales se obtienen enchastrándose las «patas» en el barro como tantas mujeres y hombres que conviven con la pobreza y las necesidades de la gente que pasa muy mal, y le puedo asegurar hoy, no por culpa del gobierno de Tabaré.

Estoy convencido de que para ser crítico en tan poco tiempo de gobierno de izquierda, olvidan las actitudes del pasado reciente, que no fueron de las más acertadas. Para demostrar lo que escribo simplemente me digo: qué programa tan raro aplicaron para dejar tantos niños, mujeres y hombres en la pobreza indignante, porque este país de hoy que no es el país de nuestros padres y abuelos en el cual crecimos, donde había muchas que corregir, donde había pobreza y también mucha riqueza pero había una muy sólida clase media que ustedes eliminaron, y tampoco teníamos esta desigualdad irritante de hoy que muchas veces lleva a la violencia.

Señora, no es fácil recuperar el tiempo perdido. Este gobierno no cierra los ojos para que la realidad desaparezca, al revés, con los ojos bien abiertos se encontró con una realidad, tal vez sabida, pero más agravada por el alcance de la desazón de la gente que todo le parece poco hoy, y que tiene sus razones porque lo único que creó su gobierno fue tristeza y una máquina de destruir personas y convertirlas en marginados.

No resulta prudente empecinarse en trillar y recorrer caminos que están cerrados; hay que construir nuevos senderos donde con alegría el pueblo tenga la posibilidad de vivir dignamente.

En esto está el gobierno, y no hay posibilidad de marcha atrás, no intentamos ignorar la realidad, realidad heredada, y somos sabedores que en estos trances que vive el país acá lo importante es que no pierda nadie.

No hay que llorar sobre lo derramado, pero si bien no hay que crear debate sobre esto tan sensible, hay que entender que todo esto que es un desastre no se puede arreglar de la noche a la mañana. En las «pueblo a pueblo» yo le escuchaba decir a Tabaré: «Si piensan que todo se va arreglar rápido, no me voten».

Cuándo van a entender que la cuestión no es hacer ruido. Yo escuché decir alguna vez: «muchos se creen que la voluntad popular se mide con el «bochinchódromo» y no con la realidad triste de un país que blanqui-colorados dejaron a la miseria.

El EP FA NM seguirá tratando de solucionar las cosas. ¿Sabe por qué, señora? Porque es la única garantía que le queda al Uruguay y su gente.

Mire que resulta triste y a veces doloroso tener que tocar estos temas, pero el Uruguay seguirá por mucho tiempo sufriendo los efectos de sus gobiernos.

Nosotros comprendemos la frustración, la tristeza y a veces la rabia que todavía se anida en algunos por el resultado de las últimas elecciones.

Comprendan que todo lo que se está haciendo es en interés del país; pueden estar tranquilos que será con seriedad, coherencia y prolijidad.

El que quiera entender que entienda y el que tenga que aprender que aprenda. *

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