La celulosa se hace dudosa

Nos enteramos por la prensa de que nuestro gobierno suspendió unos posibles contactos con el gobierno argentino para un más que loable estudio preventivo conjunto del tema referido a la instalación de las plantas de celulosa. El motivo (¿aparente?) dado para tal medida, parece, en principio, relevante. Parecería ser que el gobierno argentino, a través de su cancillería, realizó un «trabajo de zapa», para tratar de convencer a los financiadores del proyecto (BM), de que no apoyen financieramente a la empresa Botnia en la culminación del emprendimiento en Uruguay. Algunos de los argumentos esbozados por interlocutores más que válidos de nuestro gobierno, anteriormente a este «accidente», han sido lo que con el mayor respeto puede calificarse como, de «un tanto infantiles» y por lo tanto, faltos de peso e impropios de gobernantes maduros. A saber

-«No quieren que la inversión se haga aquí, pero si se hiciera allá, se callarían la boca».

-«Nos dicen que no debemos instalarla, pero ellos ya tienen otras plantas en el Paraná».

-«Toda actividad del hombre es contaminante»(?)

Son argumentos propios de «chicos de barrio», basados en que si el otro lo hace, por qué no puedo hacerlo yo. Sin entrar a analizar si lo que voy a hacer acarrea o no consecuencias peligrosas.

Es verdad, también, que dentro de la necesidad con cara de hereje que se le plantea a nuestro gobierno, dado el camino económico elegido, parecería haber una concepción de preeminencia absoluta para captar inversiones sin analizar demasiado el concepto de costo socioecológico.

Las consecuencias negativas que tuvieren, se tratarán de solucionar después. (si se pudiera, claro). Y guiados por esa visión «inversionista» à outrance, lo demás pasa a segundo plano. Aunque sea este un razonamiento muy peligroso. Y es en base a ello que, realmente, se le buscan tres pies al gato, en las premeditadamente dilatadas conversaciones necesarias con Argentina, porque la única razón de fondo es atraer las inversiones, sin mirar cómo ni a quién. Y nos faltan, además de pesos, argumentos de peso.

Tengo a la vista el informe técnico de la División de Evaluación de Impacto Ambiental (DEIA) de la Dinama sobre el tema de marras, del que Brecha ya adelantara algunos apuntes. Del mismo recojo algunos desperdigados fragmentos, a manera de información «educativa», por entender que resultan ilustrativos per se.

Refiriéndose al Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) presentado el 31/3/2004 por la empresa interesada Botnia S.A., dice el mencionado informe:

1-«Se destaca que en reiteradas oportunidades, la información se presentó en forma muy dispersa y no dio respuesta o dio respuesta no satisfactoria a las preguntas planteadas» (por la DEIA); 2- «Adicionalmente, la planta de producción de celulosa tiene asociada una serie de elementos que también requieren autorización ambiental previa, como lo son un emisario para disponer los efluentes en el río Uruguay, un sitio de disposición final de residuos sólidos industriales potencialmente peligrosos (…)» 3- «Para disponer los residuos sólidos generados por el proyecto, se plantea construir, sobre el valle que conforma la cañada de los Perros, un `vertedero. Allí serían destinados unas 49.500 ton/año de residuos. No está considerado qué se hará con los residuos sólidos considerados peligrosos.» 4-«Aguas abajo de la planta, situada a unos 3 km del predio de Botnia, se encuentra la toma para abastecimiento de agua potable de Fray Bentos.» 5-«Los principales sitios de interés recreativo de la zona afectada por el proyecto son la playa Ubici (situada a 2 km de la ciudad de F. Bentos), el balneario Las Cañas (…) y el balneario Ñandubaysal (ubicado en la costa argentina, a 15 km de Gualeguaychú (…)» 6-«Si bien se pondera el impacto del olor como de significación baja, el EsIA (elaborado por la empresa), menciona que por esta causa «muchas personas (…) dejarían de realizar actividades al aire libre en las cercanías de la planta», y también que «el olor podría producir, precisamente, que no se utilicen o se desvaloricen espacios públicos» 7-«El EsIA se contradice sobre la significación del impacto que tendrá la construcción de dicha terminal sobre la fauna ictícola del lugar» 8-«Para el impacto causado por los compuestos olorosos, como medidas de mitigación se propone informar a la población (!) acerca de cuándo pueden preverse emisiones de TRS» (compuestos de azufre con intenso olor a podrido). 9-«En los documentos aportados por Botnia durante el proceso de evaluación del (su) EsIA, se identificaron vacíos de información,contradicciones (incluso dentro del mismo documento) y respuestas dispersas y poco satisfactorias.

La información recibida se caracterizó además de ser muy voluminosa, y a la vez poco clara, reiterativa y en ocasiones superflua y de escasa calidad.» 10-» Con relación a la disposición del emprendedor a incluir los efluentes en la red de saneamiento de Fray Bentos, en la planta de tratamiento de la industria se considera que esta medida no es conveniente por varios motivos (que se establecen)».

Estos riesgos detectados a priori podrían ser relativamente superados, si existe responsabilidad e inversión adicional en la aplicación de métodos que actúen como antídotos de esa realidad peligrosa, por parte de ambos: la empresa y el Estado.

Para muestra, vayan estos apretados botones. Da para pensar, ¿no? El objetivo de esta nota es ayudar a ello. *

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