La contaminación en el río Uruguay
Resulta preocupante para todos el contencioso político jurídico ambiental planteado entre Uruguay y Argentina por el tema de la instalación de las plantas de celulosa en las cercanías de Fray Bentos, sobre el río Uruguay. Distintos factores están confluyendo para obstaculizar la o las vías de solución al problema, no obstante lo cual debemos confiar en que se encuentren rápidamente los caminos que conduzcan al mejor desenlace del mismo. Y esto sucede a poco de haber asumido el Presidente uruguayo la presidencia «pro témpore» del Mercosur, simultáneamente con la decisión de concretar grandes proyectos, como el de creación, en el plano infraestructural, del denominado «anillo energético», y en el plano económico financiero institucional del denominado Fondo de Convergencia Estructural (Focem). Asimismo, con otros grandes proyectos integradores a estudio, como el mejoramiento de la Hidrovía Paraná Paraguay y el denominado «corredor bioceánico», proyecto este último ligado a la construcción del enlace vial Punta Chaparro Zárate Brazo Largo, consistente en un puente sobre el río Uruguay y una carretera del lado argentino. En este contexto se hace necesario pues finalizar rápidamente esta «litis» con los hermanos argentinos, para aportar al máximo a esa presidencia, conferida por los países vecinos y hermanos del Mercosur por un plazo institucionalmente breve, que hay que aprovechar al máximo para avanzar junto con ellos.
Dicho lo que antecede, cabe agregar también, como habitante del Litoral uruguayo, que la cuenca del río Uruguay – espacio privilegiado del Mercosur -, dadas las características de la estructura social y productiva existente en ambas márgenes, implica un territorio de gran potencialidad para impulsar estrategias de integración, acordes a lo señalado por las tendencias mundiales actuales, en todos los ámbitos: político, económico, infraestructural, social, cultural, deportivo, etcétera. En ese sentido, y coadyuvando con los esfuerzos de los gobiernos, también la ciudadanía o sociedad civil, en el marco de las normativas constitucionales y legales de cada país, aporta su esfuerzo para obtener el mayor provecho posible de aquellas potencialidades. Por obvio no hay que dejar de repetirlo, que el río no separa, sino que une a nuestras comunidades. En consecuencia, los litoraleños, de uno y otro lado, ponemos similar empeño en cuidarlo.
Por lo expuesto, similar preocupación a la que hoy tienen los hermanos argentinos, respecto a las plantas de celulosa, tenemos muchos ciudadanos uruguayos y argentinos por el problema global de contaminación de la cuenca del río Uruguay. La cantidad de ciudades sobre el río y el crecimiento importante de algunas de ellas ha agudizado en forma dramática en la última década el problema.
Un ejemplo patente de lo que venimos diciendo lo constituye en el Bajo Litoral precisamente la ciudad de Gualeguaychú, donde se ha generado la protesta por las plantas de celulosa, apoyada fuertemente por el gobernador de la provincia de Entre Ríos. Sucede que dicha ciudad ha tenido un crecimiento casi explosivo en los últimos años. En consecuencia, sus efluentes, que van al río Gualeguaychú, y por este al río Uruguay, se han multiplicado en progresión casi geométrica. Pero, más allá de los residuos inherentes a toda ciudad más o menos grande, existe en Gualeguaychú un problema de contaminación mayor, como lo es el de las aguas y desechos del parque industrial ubicado en la ruta 14, a la salida hacia Buenos Aires, que ha tenido también un gran crecimiento en veinte años. Numerosas industrias que ahí funcionan no cuentan con ninguno de los elementos tecnológicos anticontaminantes que legítimamente se reclaman para las industrias a instalarse en el lado uruguayo. Y el río Gualeguaychú donde no hay peces desemboca en el río Uruguay casi por frente a la ciudad de Fray Bentos y al balneario Las Cañas. Esta situación irregular, en crecimiento desde hace años, requiere de un análisis profundo por parte de los organismos binacionales y/ o nacionales competentes.
Conociendo lo referido desde hace tiempo – incluso por testimonios de autoridades argentinas -, tomamos conciencia ahora, en virtud de las movilizaciones en torno a la instalación de las plantas de celulosa, de que el diálogo, y las eventuales medidas a tomar para prevenir la contaminación del río Uruguay, trascienden lo de esta temática puntual que ha generado roces entre hermanos, para proyectarse a un análisis de toda la cuenca del río Uruguay. Es esta una responsabilidad de los organismos institucionales nacionales, de los binacionales y de la sociedad civil. A todos compete, en virtud de que no estamos tratando sólo un tema industrial y su consecuencia medioambiental, sino también un asunto sensiblemente estratégico, como lo es todo lo relacionando a la cuenca del río Uruguay, fundamental para la vida de nuestros países y de la unión mercosuriana. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad