Hoy hace 69 años nuestro corresponsal estaba en…
Madrid, cuando comenzó la Guerra Civil Española
17 de julio de 1936
En el convulsionado mundo de hoy, polarizado entre regímenes totalitarios –como el fascismo en Italia y el nacionalsocialismo en Alemania– por un lado, y democracias liberales por otro, la República Española se destaca en el concierto internacional por estar gobernada por una coalición de partidos de izquierda. Este hecho ha generado alarma por cuanto algunos temen la conformación de un eje Madrid-Moscú. Esta percepción es compartida sin duda por algunos sectores conservadores que cuentan con el apoyo de jerarcas castrenses.
El hecho es que el gobierno constitucional encabezado por Manuel Azaña se encuentra amenazado por una intentona golpista. El general Solans lidera un alzamiento militar en Melilla, Marruecos Español, contra el gobierno del Frente Popular –coalición de partidos de izquierda– que llegó al poder luego de vencer a la derecha en elecciones libres el pasado 26 de abril.
En esta capital se confía en que el motín será aplastado en cuestión de días, teniendo en cuenta el masivo apoyo popular al gobierno legítimo. Sin embargo, no faltan quienes temen que se esté a las puertas de una guerra civil.
Según los observadores, la sublevación es la respuesta de la derecha pro fascista a un gobierno que amenaza sus intereses de clase.
Tampoco hay que olvidar que las contradicciones del gobierno y las rencillas en el seno de la coalición han coadyuvado a minar su prestigio y credibilidad.
Ello ha ido generando un clima de incertidumbre y de radicalización propicio para las acciones violentas que tuvieron su momento culminante la semana pasada con los asesinatos de Castillo y de Calvo Sotelo.
A última hora se supo que unidades militares de otros puntos del país adhieren al alzamiento de Melilla. Los generales Mola en Navarra, Quiepo del Llano en Sevilla y Franciso Franco en Canarias han cursado telegramas de apoyo a Solans.
El Cuartel de la Montaña, aquí en Madrid, se ha sumado a los rebeldes y se halla cercado por fuerzas leales al gobierno y por civiles que exigen armas para combatir a los facciosos.
El pueblo madrileño se ha volcado a las calles al grito de «Â¡No pasarán!» y entonando coplas alusivas sobre la base de melodías populares.
En un clima de efervescencia, los sindicatos se han movilizado de inmediato para formar milicias populares con las que enfrentar la intentona golpista. *
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