La incidencia de las migraciones

En el Reino unido, durante los años 1999 y 2000, los migrantes contribuyeron con cuatro mil millones de dólares americanos más por los impuestos que pagaron que las prestaciones de las cuales resultaron beneficiados.

En 1997 en Estados Unidos, y de acuerdo a informaciones proporcionadas por el Consejo de Investigación sobre la Migración, del Gobierno Federal, el ingreso nacional aumento en ocho mil millones de dólares gracias a la inmigración.

No hay competencia entre los migrantes y los trabajadores locales. Estos ocupan puestos de trabajo en los extremos de la oferta laboral. Los más altos y más bajos. Lo nacionales en un caso no quieren ocupar ese sitios y en otros no están capacitados para desempeñarlos.

Los beneficios de la migración también alcanzan a los países de origen. Las remeses representan un beneficio importante para ellos. En el 2003, desde Estados Unidos, pudo constatarse que el monto de esas remesas a través del sistema financiero (no puede calcularse lo que personalmente puede haberse enviado o por mecanismos no formales) alcanzo la cifra de noventa y tres mil millones de dólares. Al año siguiente, en el dos mil cuatro, aumento a ciento veintiséis mil millones de dólares.

En muchos sitios, por ejemplo América Latina, lo que reciben supera largamente la ayuda para el desarrollo que prestan los países del primer mundo. Se da el caso, por ejemplo en América Central, que este ingreso de divisas es más alto que cualquier producto de exportación.

En Colombia, por ejemplo, se estima que ingresan cuatro mil millones de dólares por año de los residentes en el exterior. El país exporta por doce mil millones anualmente. Si estableciéramos una comparación con el Uruguay, teniendo en cuenta que tenemos menos del diez por ciento de población, deberíamos recibir anualmente entre ochocientos y mil millones de dólares. Los estudios hablan de la suma de cien, cifra importante sin la comparamos con nuestros principales rubros de exportación, pero claramente insuficiente.

A esta altura no cabe otra conclusión que establecer que la migración constituye un importante beneficio para los países de origen y los que la reciben. A esa conclusión llega el informe 2005 de la Organización Internacional de Migraciones, institución dependiente de las Naciones Unidas que acaba de ser publicado. El mismo es muy ilustrativo para encarar el fenómeno en países como el nuestro, donde todavía no desarrollamos políticas públicas adecuadas en la materia, y nos limitamos a los viejos conceptos de presentar el fenómeno como una tragedia, cuando en realidad constituye un hecho cultural y económico que bien trabajado deja un saldo muy positivo.

«Muchas de las preocupaciones en torno a la migración, es decir, la pérdida de empleos, los sueldos bajos, mayores gastos de seguridad social y la creencia de que la migración es una espiral totalmente fuera de control no sólo son exageraciones y hechos infundados sino que además son contrarios a la realidad» señala el importante estudio. «Estamos viviendo en un mundo cada vez más globalizado que no puede depender únicamente de los mercados laborales nacionales. Y esta es una realidad que cabe encarar. La migración encauzada adecuadamente traerá consigo más beneficios que costos» establece el documento.

Se señala allí que los migrantes son el 2.9 por ciento de la población mundial. Entre ciento ochenta y cinco y ciento noventa y dos millones de personas. Un cruenta y nueve por ciento (es decir que esta bastante equilibrado) mujeres.

Asía es el continente que tiene más migrantes, aunque el porcentaje con relación al total, viene bajando. Lo hizo entre del 34.5 al 25 desde 1970 al 2000. El número sin embargo creció de 20 millones a 43. Cada vez los migrantes encuentran más posibilidades en la propia Asia.

Los migrantes africanos se quedan dentro de su propio continente en su gran mayoría.

Contra lo que se cree, el número de migrantes solo aumenta en estos últimos tiempos en América del Norte y la ex Unión Soviética.

Resulta claro, viendo estas cifras, observar que los migrantes tienen mucha mayor visibilidad pública, más que nada en los países desarrollados, que lo que realmente representan. Y además, es evidente que el fenómeno, bien encauzado, puede tener aspectos muy positivos para los países de origen y de destino.

El Uruguay tiene un alto porcentaje de migrantes con relación a su población. En consecuencia este tema tiene que estar cada vez más ubicado en la agenda pública para encararlo de acuerdo a nuevos conceptos y que constituya un elemento positivo desde el punto de vista cultural y económico. Nos hemos concentrado en el aspecto del derecho al voto, cuando es mucho lo que podemos hacer por los propios migrantes y el país en su conjunto si llevamos adelante un tratamiento adecuado del asunto.

Por lo pronto deberíamos ponernos de acuerdo. El fenómeno no es una catástrofe, nunca lo ha sido en realidad, sino una oportunidad para todos. Esta oportunidad, en tiempos de la globalización, alcanza nuevos horizontes sobre los cuales debemos trabajar. *

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