El ejemplo de Balza
Con motivo de la realización de un seminario sobre el control legislativo a la seguridad que se desarrolla en Montevideo, el general retirado Martín Balza –ex comandante en jefe del Ejército argentino y actual embajador de ese país en Colombia– se halla en nuestro país.
Pocas veces la visita de un alto funcionario ha resultado más oportuna. Más allá del valioso aporte que sobre el tema específico del seminario pueda realizar Balza, su presencia entre nosotros ha sido propicia para que este militar expusiera con la claridad y la sinceridad que lo caracterizan su punto de vista sobre la dictadura, las violaciones a los derechos humanos y la investigación de los crímenes.
Siendo comandante en jefe del Ejército, Balza fue el primer militar de rango que tuvo la valentía de asumir responsabilidad –en nombre de la institución– por los delitos de lesa humanidad cometidos durante los años de plomo y de pedir públicamente perdón. En este sentido, su actitud se asemeja a la del general uruguayo Oscar Pereira, incluso en las consecuencias que tuvo el reconocimiento del terrorismo de Estado, ya que ambos sufrieron la sanción (honrosa sanción) de ser expulsados de los clubes militares dirigidos por connotados gorilas.
Bueno es recordar que ni Balza ni Pereira eran «militares de izquierda» o de tendencia «peruanista», sino que estuvieron comprometidos en la lucha contra la insurgencia armada y posteriormente –ya derrotada la guerrilla urbana– contra la resistencia opositora a la dictadura. Esta circunstancia hace más valiosa aun la postura de reconocer culpas y pedir perdón asumida por estos dos hombres. Desde luego que –y corresponde destacarlo– ninguno de ellos participó en las vesanias y atrocidades contra militantes antidictatoriales cometidas por otros que mancillaron el uniforme por la crueldad innecesaria exhibida en la represión y por la profunda cobardía que significa la saña y los tormentos aplicados a mujeres y hombres indefensos. Ni que hablar de la desaparición forzada ni menos de la repugnante sustracción de bebés nacidos en cautiverio y dados (¿o vendidos?) en adopción.
Pero volviendo a la presencia del general Martín Balza en Montevideo, digamos que sus reflexiones sobre la dictadura, la represión y el papel de las Fuerzas Armadas fueron de una contundencia innegable. En momentos en que en nuestro país se sustancia un juicio contra Bordaberry y Blanco por los crímenes del 20 de mayo en Buenos Aires, la expresa y reiterada aseveración de Balza en cuanto a que efectivamente existió en el Cono Sur la coordinación represiva conocida como Plan Cóndor, viene a echar por tierra de manera terminante la cobarde negativa al respecto expresada por el ex dictador y su canciller.
Asimismo es muy valiosa la afirmación de Balza de que «Argentina sigue teniendo un pasado no resuelto y eso se hace eterno puesto que todavía resta eliminar la impunidad». Del mismo modo, es de destacar la valoración que hace el ex comandante en jefe del reciente fallo de la Justicia argentina que declaró inconstitucionales las leyes de punto final y obediencia debida. «Un fallo ético y decente», sostuvo Balza, para agregar: «Todavía falta la anulación de los indultos otorgados» a los terroristas de Estado durante el primer gobierno de Menem.
En fin, el general Martín Balza se ha redimido con su actitud digna. Una postura en la que prevalecen la humildad y un coraje que deberían ser emulados por sus pares uruguayos, caracterizados por la soberbia y la cobardía. *
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