¿Sino o si no?
«La fortaleza del Partido Nacional es la unidad, sino estamos liquidados». (Declaraciones del senador correntoso Francisco Gallinal transcriptas por El Observador el 17 de mayo de 2005).
No es la primera vez que debo ocuparme de este asunto, y lo he señalado en varias oportunidades; es común encontrarlo con suma frecuencia hasta en los subtítulos en español de películas extranjeras.
Se puede concluir que una buena parte de los hispanohablantes es incapaz de distinguir la clarísima diferencia conceptual que resulta según se escriba sino (en una sola palabra) o si no (separadamente), expresión esta última compuesta por la conjunción condicional si y el adverbio de negación no.
Me llama la atención la frecuencia con que se confunde la conjunción adversativa sino equivalente a pero con la expresión si no equivalente a de otro modo o de no ser así.
Es claro –aunque no parece serlo para algunos– que la palabra sino –además de ser un sustantivo que significa hado, destino (al respecto bien vale recordar que la Cruz del Sur fue como el sino de la suerte que cupo a la pobre madame Ivonne, aquella francesita que se encandiló con un argentino que tomaba mate, bailaba el tango, la hizo suspirar y la alzó de París)– es una conjunción adversativa (semánticamente emparentada con pero) que se usa para contraponer a un concepto negativo otro afirmativo: Caminante, no hay camino sino estelas en la mar. También es posible usarla con el sentido de excepción en enunciados como Nadie puede intervenir sino el Poder Judicial. Otras veces, adquiere el significado de solamente o nada más que: La decisión del presidente no puede recibir sino elogios.
En cambio si no –escrito en dos palabras– es lo que corresponde cuando lo que se quiere expresar es en caso contrario o de otra suerte. Se trata de una expresión elíptica en la que está sobreentendida una oración completa, como en este ejemplo de educación paterna: Tenemos que aprobar el tratado, si no, no vendrán los inversores, donde se ha omitido la oración completa si no aprobamos el tratado. Como queda demostrado por la explicación y los ejemplos precedentes, la expresión del senador Gallinal debería haberse transcripto así: «La fortaleza del Partido Nacional es la unidad; si no, estamos liquidados» (si no mantenemos la unidad, estamos liquidados); adviértase, por otra parte, que he agregado una coma después de si no, como manda la gramática.
–La verdad, Mendieta, que yo estoy dispuesto a votar a favor del tratado con los gringos; capaz que así dejamos de tomar grapa y le entramos al bourbon…
–¡Qué lo parió! *
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