Búsqueda dispara contra Korzeniak

Es interesante reflexionar sobre la «cátedra» que realiza en su editorial principal de la semana pasada «Búsqueda», informando de cómo trabajan sus periodistas, limitados sólo por la conciencia y su profesionalismo. El editorialista, ofendido por algunas expresiones del senador José Korzeniak, la emprende contra el legislador encuentrista, sin medir agravios ni tener en cuenta que muchas de las cosas que dijo Korzeniak son de recibo público.

Afirma dicha nota, entre otras cosas, que «Búsqueda» no representa a la derecha, afirmación realmente insólita, pues todos sabemos los intereses que se juegan en ese semanario, quiénes son sus propietarios y cuál es su prédica periodística. Pero eso no es todo: en la «clase magistral» que trata de dar el que escribió esa zoncera, se afirma que los periodistas del semanario son «profesionales puros», que buscan sólo la «objetividad». Por supuesto que no intentamos en esta nota señalar mala fe en los periodistas que allí trabajan, algunos de los que se agraviaron con las palabras del senador. De ninguna manera, pero es evidente que el editorial del semanario pasó de castaño a oscuro, mostrando cómo algunos personajes, generalmente tránsfugas, tratan de defenderse de una realidad que debe agobiar a sus conciencias.

Que «Búsqueda» responde a la derecha queda demostrado por su adhesión a las peores causas que ha habido en contra de los pueblos. El apoyo a la derecha golpista de su fundador, es un ejemplo, y un ilevantable baldón que algunos nunca se podrán sacar de encima.

La vehemencia del editorial de «Búsqueda» no oculta tampoco algunos elementos «angelicales» que, por supuesto, son desmentidos por la propia publicación semana a semana. La independencia periodística que señala es tan alejada de la realidad que asombra esa diatriba escolástica, de tono ofendido.

Aparece como el mecanismo de defensa que tienen algunos de los que timonean ese barco periodístico, decididamente alineados a favor de los intereses de grupos económicos que no quieren que la solución de las controversias se realice en el marco de un juego dialéctico que abra las mentes por la confrontación de las ideas, sino justamente lo contrario. En esta nota podríamos tentarnos a publicar diversos ejemplos que muestran de manera concluyente de lo que estamos hablando.

Pero para finalizar no podemos olvidar algo que tiene que ver con el estilo periodístico, que también califica a una publicación, la que maneja sibilinas frases tratando de desacreditar a su contrincante de turno. Es realmente sucio intentar ofender al constitucionalista Korzeniak, reconocido por todos, cuestionando que sea catedrático de la materia en la Facultad de Derecho. La carrera docente de Korzeniak es intachable, como lo es también su conducta universitaria.

Pero hay algo más sucio, casi repugnante, que se escribió como al pasar, pero que obviamente muestra cómo algunos escribas no tienen límite en su afán de herir a sus adversarios. Señalan que Korzeniak debería saber cómo se designa a algunos embajadores. Lo dicen, pegando fuera de línea, para ofender al senador y deslizar en la opinión pública que la designación del embajador en México fue una decisión acomodada a intereses subalternos.

El periodismo es una digna profesión, llena de exigencias y contratiempos. También de malos ratos e incomprensiones. Pero es inaceptable que desde un semanario se escriba con tal bajeza, bastardeando todo, mostrando la peor faceta de una actividad que, como todas las demás, nunca puede ser el resultado puro de un mecanismo informativo ideal, el que sólo existe en los apuntes de algunos despistados que hacen conocer desde sus cátedras a los estudiantes de esta difícil profesión.

Y es mucho peor lo que surge de ese editorial, mal intencionado, que bucea en lo peor de una actividad que no nació para desacreditar a las personas, sino para democratizar la información. *

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