Autorizaciones para conducir
Cada una de las distintas comunas tiene sus propias disposiciones para emitir las autorizaciones para conducir, y en algunos casos es lamentable constatar que no se verifican en absoluto las condiciones psicomotrices de los aspirantes y se otorga el permiso contra un certificado médico, expedido en muchos casos por un galeno al que no se le conoce y aún sin saber si es un certificado auténtico o no.
También existen en las diferentes Intendencias, distintos plazos para la vigencia de la autorización, en relación a las distintas edades de los solicitantes. No se tiene tampoco un registro propio en el que consten los accidentes en que intervienen cada uno de los conductores del Departamento. Tampoco existe a nivel nacional un registro de naturaleza general, para todo el país que debiera llamarse: Registro General de Conductores del Uruguay.
Se constata entonces una distinta cantidad de requisitos, con una revisación meticulosa en Montevideo, con prórrogas anuales a partir de la edad de setenta años y con médicos permanentes en la oficina expedidora. Me consta también que esos mismos controles y plazos rigen en la Junta Local Autónoma y Electiva de San Carlos, en el departamento de Maldonado. Esto no ocurre en algunos de los otros Departamentos y conozco el caso de que habiendo presentado un certificado médico, sobre el formulario de una mutualista de otro Departamento, firmado por un médico que no conocía, en el que se detallaban algunas dolencias y se cerraba con un «apto para conducir,» se expidió sin más trámite la autorización para conducir, por parte de un funcionario administrativo que atendía en el mostrador, a una persona de 77 años, autorizándolo a conducir por un lapso de 3 años, sin tener en cuenta que la autorización que entregó, vencida de Montevideo, decía «con lentes». La que expidió no tenía esa constancia y quien la solicitaba, caminaba sobre dos bastones, por lo que era dudosa su capacidad para conducir correctamente. Además, sólo verbalmente se le pidió su domicilio en el departamento, que justificara su registro en ese lugar.
Esto, que parece de Ripley, es cierto y tengo las pruebas. Determina a nivel de país una inseguridad y una anarquía absoluta, que parece imposible que continúe ocurriendo en un país pequeño, en el que circulan los vehículos por todos los departamentos libremente.
Estas carencias determinan, sin duda, la cantidad de accidentes que ocurren en la actualidad, con su secuela de pérdidas de vidas, incapacidades físicas, gastos y pérdidas de todo tipo.
Hay además otra faceta que debemos analizar, sobre el citado Registro General de Conductores del Uruguay, que debería existir y que proponemos se elabore en el más breve tiempo, ya que el mismo no insume gastos de ninguna naturaleza, porque cabe en cualquier computador. Este registro permitiría controlar la conducta de los «choferes chocadores», evitando así que se permita a un conductor suspendido –como es dispuesto frecuentemente, por la Justicia por un determinado lapso– gestionar en otro departamento, antes de ese lapso, una nueva autorización, con sólo presentar una constancia de que perdió la misma, ante una dependencia policial o sencillamente presentarse a un examen como conductor novato.
El resultado de las elecciones municipales y la asunción próxima de las autoridades electas, marcan un momento por demás propicio, para consensuar a nivel del Congreso de Intendentes, para subsanar esta anomalía.
Deberán adoptarse normas estrictas de igualdad de requisitos y controles eficientes en todos los departamentos, que den seguridades mayores a conductores y peatones.
Es de esperar que esto se implemente al más breve lapso en beneficio de la igualdad y la seguridad de todo el pueblo Uruguayo. *
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