LA LENGUA NO ES DE TRAPO

¿Y la concordancia?

«Los empresarios buscan obtener niveles de rentabilidad que le permita seguir invirtiendo», pudo leerse como título de una nota de prensa la semana pasada.

Desde luego que me abstendré de cualquier comentario a propósito de los pobres empresarios –eternas víctimas de los asalariados insaciables, esos comunistas que siempre quieren ganar más–, y en cambio me detendré en la construcción defectuosa del enunciado.

Por si el lector no lo descubrió, hay dos errores sintácticos. En primer lugar, un yerro de concordancia entre sujeto y verbo.

¿Cuál es el sujeto del verbo permitir en la subordinada? O dicho de otro modo, ¿quién o qué permitiría a los empresarios seguir invirtiendo?

Sin dudas, la respuesta es niveles de rentabilidad, un sintagma nominal definitivamente plural. Por tanto, el verbo debería haberse conjugado en tercera del plural y no del singular (permitan y no permita). Se puede argüir, tal vez, que el sujeto de permitir es rentabilidad y no niveles, con lo cual se trataría de un singular y el verbo estaría correctamente conjugado en tercera del singular. En fin, es discutible.

En segundo lugar, se ha errado en el dativo. En efecto, ¿cuál es el antecedente (el sustantivo a que refiere) el dativo le? O dicho en otros términos, ¿cuál es el complemento indirecto del verbo permitir, es decir a quién los niveles de rentabilidad permiten invertir? Sin duda, la respuesta no puede ser otra que a los empresarios. Como a nadie escapa, se trata de un clarísimo plural, por lo que el dativo correspondiente es les y no le.

En conclusión, la forma correcta de enunciar la idea es la siguiente: «Los empresarios buscan obtener niveles de rentabilidad que les permitan seguir invirtiendo».

Los errores de concordancia entre sujeto y verbo son harto frecuentes. Sin ir más lejos, un afiche del sindicato de OSE que reclama contra el decreto presidencial sobre el alcance de la Reforma del Agua reza textualmente: «1.500.000 uruguayos dijo sí». Hasta donde yo sé, y si mis precarios conocimientos de aritmética no me traicionan, un millón quinientos mil son más que uno; entonces, si el sujeto es plural, ¿por qué razón no se escribió el verbo en tercera del plural: «dijeron sí»?

Un millón no es un colectivo sino un número. No es lo mismo que una docena o una centena que sí son colectivos. Decimos, por ejemplo, Una docena de huevos cuesta 15 pesos. Pero Doce huevos cuestan 15 pesos. Asimismo, diremos De los tres millones y pico de uruguayos, casi un millón son pobres, y no es pobre.

–Lo que es yo, mis niveles de rentabilidad no me permiten invertir en grapa, así que no me opongo a que mande la vuelta…

–¡Qué lo parió! *

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