Un derecho de todos los niños: tomar leche

Dos condiciones son fundamentales para el normal crecimiento de los niños, desde el seno materno al término de su niñez:

Una atención médica que conduzca a un estado de buena salud permanente, y una alimentación adecuada, que proporcione en calidad y cantidad los elementos necesarios para un correcto y adecuado crecimiento.
Queremos dedicar este breve comentario al segundo ítem, y en particular al rol vital que cumple la leche, a lo largo de esa etapa de la vida.

Entre la vida intrauterina y los primeros seis meses de vida el niño integra la casi totalidad de sus células cerebrales, que luego pasan a desarrollarse durante los primeros años. Ninguna de esas dos funciones fundamentales se cumple normalmente si el niño no recibe los elementos nutrientes que le proporciona la leche, que si es materna, en la etapa de lactancia, es mejor. Puede afirmarse que la falta de leche, además de las otras graves consecuencias, como falta de inmunidad, raquitismo, etc., lleva casi sin excepciones a la debilidad y el retardo mental.
Pensar en el futuro de nuestra sociedad, de nuestro pueblo, sin atacar los males que puedan rebajar la calidad de los que hoy se están formando, no parece ser entendible.

En razón de ello, saludamos fervorosamente la decisión tomada por el nuevo gobierno y que comienza a aplicarse: el Plan de Emergencia Nacional. Quienes defendemos la Educación en Derechos Humanos, creemos que lo primero es lograr el cumplimiento de los mismos para todos los seres. Valoramos altamente la intención de que quienes viven en la pobreza puedan alimentarse, atender en forma primaria su salud, educarse, lograr una vivienda y un medio ambiente decoroso, mientras se encuentran las soluciones definitivas a través del empleo, la actividad productiva, el salario digno.

Se corresponde con la lucha, que defendemos, para que la Humanidad logre derrotar la ignominia de la extrema pobreza, que compromete a casi mil millones de mujeres, niños y hombres en el planeta.

Recordamos la epopeya de Chile en el período de Salvador Allende y su campaña nacional por lograr el medio litro de leche para cada uno de los niños de su país, como condición ineludible para el Chile futuro que forjaría.
En el actual contexto, hay muchas instituciones, públicas y privadas, que destinan esfuerzos y recursos para resolver el problema de la alimentación de los niños.

Se necesitará un esfuerzo de coordinación y racionalización para lograr que los recursos invertidos obtengan los mejores resultados. Pero mientras tanto, no podemos quedarnos parados.
El C. de Educación Primaria, convertido en el mayor comedor del país; el INDA, con su tarea de comedores, distribución de alimentos a múltiples centros sociales y educativos y su entrega de canasta de alimentos para las familias en pobreza; la tarea de los CAIF y sus cientos de guarderías, los servicios del MSP; los aportes de las intendencias a través de sus programas sociales; la importante tarea del Plan de Emergencia que comienza a desarrollar el Ministerio de Desarrollo Social, con su aporte en el pago mensual del Ingreso Ciudadano y entrega de alimentos, y seguramente otras iniciativas, no aseguran, más allá de sus esfuerzos, que todos los niños, especialmente los que tienen entre 0 y 4 años, que son los que más la requieren, tengan asegurada su ración vital. La escuela, ubicada en los medios carenciados de las ciudades, los pueblos y el medio rural, tiene la posibilidad de poder llegar a muchos de esos niños, que no concurriendo a ella por su edad, a través de sus hermanos que sí concurren a ella, y el esfuerzo de los maestros y padres para detectar a otros, puedan contribuir a que la leche llegue a miles de niños.

No tenemos dudas de la sensibilidad de los maestros y padres para el éxito del esfuerzo. Tampoco dudamos que estarán los recursos necesarios para lograr que la leche llegue a las escuelas, junto con la que hoy llega para los comedores y Copas de Leche ya existentes. Se trata de un esfuerzo que debe ser comprendido por todos.

La sociedad en su conjunto debe avanzar hacia una sociedad más justa, donde los niños, que integran mayoritariamente el caudal de pobres de nuestro país, reciban su alimento imprescindible, junto a los otros bienes que se merecen, como la salud, la educación, el abrigo, el techo, el cariño y el respeto de todos nosotros. *

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