Los jubilados a la espera

A pesar de los augurios gubernamentales del cambio, los jubilados no hemos encontrado ningún signo favorable en estos tres primeros meses. Son muchas las cosas que pudieron haberse hecho, sin estar sumisos a los criterios economicistas del ministro de finanzas. El año es de 12 meses y puede dividirse en dos semestres, lo que indica que la segunda mitad siempre comienza el 1º de junio, sin embargo este gobierno progresista nos deletrea muy clarito que el aumento se pagará a partir del 1º de julio, es decir que veremos algún pesito recién en agosto. Esto demuestra que se mantiene el mismo criterio de despreocupación por las personas de edad.

Para los pasivos, 30 días no son lo mismo que para el resto de la gente, significan mucho más por diferentes motivos. La cantidad de años, las enfermedades, la pobreza, la desintegración familiar, son algunos de una lista interminable. Hoy en día se está combatiendo al tabaco, resaltando las muertes diarias que ocasiona, pero nadie tiene en cuenta cuántas personas mueren por día por el solo hecho de ser viejos. Está comprobado estadísticamente que los trabajadores duran promedialmente 15 años como jubilados, por lo que cada día después de los 70, significa mucho más que las comunes 24 horas.

No haber determinado el aumento a partir del 1º de junio comprueba un hecho muy delicado para los jubilados y pensionistas, sobre todo sabiendo que hemos soportado medidas muy egoístas impuestas por los gobiernos conservadores, que han hundido nuestro poder adquisitivo. El hecho de no haber concretado otras decisiones, que no afectan al Presupuesto Nacional, también inquieta a las organizaciones de jubilados. Siempre quisimos cobrar en las Agencias del BPS, contra la voluntad de la ex gerente general, pero hasta ahora no se otorgó la libertad de cobrar en cualquiera de la sucursales de todo el país, ya que sólo se ha limitado a alguna de ellas.

Por otro lado, se sigue descontando en algunas franjas de beneficiarios, el tan odioso Impuesto a los Sueldos, el famoso IRP, que ya tendría que haberse derogado por completo. Ni hablemos de la Prima por edad, que tienen que recibir todos los que pasan los 70 años y que fuera derrocada por la dictadura, y que, al día de hoy en plena democracia progresista, todavía se sigue utilizando, a pesar de ciertas iniciativas legislativas del período anterior, que intentaron reivindicarla, y que en este nadie la menciona.

Pero la incongruencia más grande se comprueba en el aporte que hacemos para las viviendas de aquellos pasivos que necesitan un lugar tranquilo para su vejez. Se sigue descontando, a pesar de que se nos informa que habrá que estudiar un nuevo plan de viviendas de jubilados. Hemos pedido que interrumpan el descuento, ya que cuentan con varios millones de dólares con los que pueden cumplir con holgura y en esa forma permitirán un aumento en nuestros ingresos mensuales, que mucho lo estamos necesitando.

Además hemos pedido se termine con el descuento del 1% que todavía se le hace a muchos jubilados de Industria y Comercio, medida que se debería haber tomado de inmediato, porque hay que entender que todo sirve para aumentar ingresos tan miserables como tienen los pasivos en la actualidad, 10 pesitos de un lado, 100 de otro, o 500, pueden ayudar mucho a quienes han colaborado en el desarrollo de nuestro Uruguay.

Otra disposición necesaria es la de contar el mes desde su primer día y no disponer los pagos después de determinados plazos. Nunca el Estado cambia su almanaque y no perdona con los atrasos, por eso ya tendrían que haber cambiado un sistema muy ingrato de pagar luego del cuarto, sexto o décimo día del mes, y ordenarlo desde el primero de cada mes. Todo es cuestión de voluntad.

Ojalá se adopten resoluciones cuanto antes, porque hemos apoyado el cambio y los mayores queremos poder verlo. *

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