La opinión de los trabajadores a través de la cadena

A mediados de la semana pasada, el anuncio de que la central obrera emitiría un mensaje a la población por medio de la cadena oficial de radio y televisión, sorprendió a más de uno y causó una cierta conmoción en el ámbito de los medios de difusión.

Por primera vez en la historia el Poder Ejecutivo autorizó –a través del Ministerio de Defensa, organismo bajo cuya jerarquía se hallan la radiodifusión y la televisión– al PIT-CNT a hacer uso de la Cadena Nacional de Radio y Televisión.

El martes pasado, la central sindical había solicitado al Presidente que se le concediera el uso de la cadena el próximo 1 de Mayo, a efectos de transmitir un saludo a la clase trabajadora. Marcando un quiebre en lo que había sido la política oficial hasta hoy, el doctor Tabaré Vázquez accedió a dicho pedido al día siguiente, fundamentando su decisión en «la necesidad de transmitir la opinión de la central sindical a todo el pueblo uruguayo en tan significativa fecha para los trabajadores y trabajadoras del mundo».

Se trata, sin duda, de una decisión histórica. Ante solicitudes similares, todos los gobiernos anteriores, sin excepción, se habían negado sistemáticamente a permitir que los asalariados agremiados contaran con ese medio de comunicación para exponer sus puntos de vista a la población.

Pero independientemente de la ruptura con la tradición en la materia, el hecho adquiere especial significación por cuanto implica la puesta en práctica de la democracia informativa, y sirve para recordar a todos que las ondas que usan los medios audiovisuales no son propiedad del oligopolio mediático sino que pertenecen al Estado uruguayo. LA REPUBLICA, que desde su nacimiento ha hecho del pluralismo su bandera más cara y que ha bregado incansablemente por democratizar la información, saluda calurosamente este paso trascendente dado por la administración del doctor Vázquez.

Tal no es, empero, el punto de vista de la prensa conservadora. En efecto, de acuerdo con la opinión editorial del colega El Observador, la decisión presidencial constituye «un precedente cuestionable», puesto que «abre un abanico de posible utilización futura por otras organizaciones que representan también a sectores importantes de la sociedad».

Semejante argumentación no es de recibo, pues soslaya un hecho notorio: con contadas excepciones, los grandes medios masivos han excluido –prolijamente y sutilmente– de sus espacios informativos a ciertos partidos, grupos y dirigentes políticos, así como a organizaciones sociales contestatarias y contrarias al establishment. En cambio, tanto la derecha política como las organizaciones sociales que representan a los poderosos jamás tuvieron obstáculos para expresar sus puntos de vista.

Una y otra vez los medios amigos del poder se llenan la boca proclamando la libertad de prensa, cuando en rigor lo que persiguen y defienden es la libertad de empresa. Se trata de una confusión –deliberada, por cierto– pues en los hechos la libertad de prensa no rige para todos los ciudadanos.

El otorgamiento de la cadena oficial al PIT-CNT es, pues, de estricta justicia.

Pero más allá de la justicia que la decisión presidencial conlleva, ella reviste un innegable carácter simbólico y se inscribe en el rumbo que el nuevo gobierno ha tomado respecto de las relaciones laborales. Precisamente al día siguiente de la conmemoración del Día de los Trabajadores, se instalarán los Consejos de Salarios, herramienta que permitirá ir superando el despojo de que han sido víctimas los asalariados en función de la flexibilización laboral, una de las premisas del neoliberalismo. *

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