La integración física sudamericana

Si bien la infraestructura física no es condición suficiente para el desarrollo económico, la planificación de un desarrollo sustentado de la infraestructura física termina beneficiando otros sectores y coadyuvando en definitiva al progreso de todos. La falta de un sistema moderno e integrado de infraestructura puede considerarse como uno de los factores clave que explican la baja presencia sudamericana en el comercio mundial. La facilidad de intercambio de personas, bienes, servicios, e incluso ideas, entre los países de América del Sur y entre esta y el resto del mundo, es uno de los avances más importantes para fortalecer la comunidad sudamericana – Mercosur y Pacto Andino mediante   como una unidad de comercio, ameritando que las ventajas de dicha estructura se reflejen en el desarrollo económico y social, pasos indispensables para la integración política. Como es sabido, la creación de sistemas eficientes de transporte y comunicaciones han sido elementos básicos para el éxito y consolidación de la Unión Europea.

Sin entrar en la evaluación del rol de las afinidades de los gobiernos para facilitar los acuerdos de este proceso   lo cual está por estos días en el tapete a raíz del triunfo progresista en el Uruguay -, parece importante ir intensificando el aporte de ideas, desde la óptica nacional hacia la continental, algo en lo cual nuestro país ha estado hasta el momento renuente. Quizás Brasil sea el país que más trabaja en ese sentido. Así lo viene explicitando desde hace tiempo el presidente Lula, como antes el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, con énfasis en el objetivo de una institucionalidad acorde. Sus expresiones en Londres, en el año 2003, son claras al respecto: «Nuestra prioridad es Sudamérica. La reconstrucción del Mercosur deberá ir más allá de la unión aduanera, articulando políticas agrícolas, industriales, sociales, culturales, de ciencia y tecnología. Y construyendo instituciones políticas, incluso caminando en dirección a un Parlamento. Más adelante queremos llegar a una moneda única. Estamos actuando decididamente para aproximar el Mercosur a los países andinos y unir a Sudamérica. Es indispensable construir la infraestructura que permita integrar físicamente nuestras economías. La integración física de nuestro continente exigirá recursos, inclusive externos. Pero también abre oportunidades para inversiones, en beneficio de las empresas de dentro y fuera de la región». De la retórica se pasó rápidamente a los hechos y, por mencionar lo que apenas conocemos, mencionamos los acuerdos de Brasil con Venezuela para la construcción de un segundo puente sobre el río Orinoco, uniendo ambos países, como asimismo, en el plano energético, la construcción de una enorme refinería, financiada por sus respectivas empresas petroleras estatales, en el noreste brasileño. Se definió también la instrumentación del eje Mercosur (Corredor de Integración Regional Zárate   Paso de los Libres   Santo Tomé, cuya construcción está en marcha), el Andino, el corredor que unirá el puerto de Santos con los puertos de Perú y Chile, el que unirá Brasil, Guyana, Surinam y Venezuela, las hidrovías Orinoco   Amazonas y Paraná   Paraguay (esta última invalorable para potenciar el puerto de Nueva Palmira), como así también el corredor multimodal del Amazonas.

Precisamente, la conclusión de este último, así como la construcción de la carretera interoceánica entre Perú y Brasil acaban de ser puestos en marcha por los presidentes de Brasil y Perú en reciente reunión realizada en Lima.

La carretera será financiada en un 40 por ciento por la Corporación Andina de Fomento, habilitando la firma de los gobiernos la entrega de 417 millones de dólares para concesionar la construcción y mantenimiento de la ruta, licitación pública internacional mediante.

Por su parte, el Uruguay no tiene un solo proyecto estratégico de integración. En suspenso el del puente Colonia   Buenos
Aires   desorbitado para las necesidades del proceso integrador   nuestro país no tiene oficialmente ninguna propuesta que camine en la dirección señalada. Obviamente, no pueden plantearse como un mero capricho de estar por estar, pero tampoco pueden dejar de estudiarse ideas de este tipo en el contexto señalado. En ese sentido, la propuesta formulada por la Comisión Pro Desarrollo del Suroeste Uruguayo nos parece que merece ser estudiada por los gobiernos uruguayo y argentino. El enlace vial Punta Chaparro (Nueva Palmira)   Zárate Brazo Largo, consistente en un puente sobre el río Uruguay, y una carretera de 40 kms. del lado argentino, hasta el entronque con el acceso norte del complejo Brazo Largo, es una obra integradora que merece su consideración. Al respecto traemos a colación las expresiones del Presidente Tabaré Vázquez, en su memorable discurso en la escalinata del Palacio Legislativo, haciendo palpitar los corazones apretujados por la emoción (y el poco espacio físico que dejaban cientos de miles).

En el capítulo de propuestas inherentes al Ministerio de Transporte y Obras Públicas, en materia de obras, dijo Tabaré: «…promover obras en el puerto de Montevideo dirigidas a aumentar su capacidad y eficiencia y definir un plan estratégico de desarrollo en el puerto de Nueva Palmira, incluyendo los caminos de acceso al mismo». Acotamos que, además de «los caminos de acceso al mismo» el enlace vial propuesto es apto para implantar también una vía férrea, estando a 50 kms. del nudo ferroviario más importante de la Argentina, con llegada a Santa Cruz de la Sierra, en el corazón de América del Sur. *

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