Solidaridad con Gonzalo Fernández
Asisto atónito e indignado frente al ataque que un diputado nacionalista realiza contra la figura del Dr. Gonzalo Fernández, secretario de la Presidencia y abogado penalista. Entre la moral y la política hay una frontera que debe mantenerse, para no afectar el honor y la ética de los actores.
Todos en este país, que somos pocos y nos conocemos, sabemos que se ha dedicado a su profesión y a la docencia, sin enriquecerse, pudiéndolo hacer, y por el contrario dedicando muchas horas en forma gratuita a todo tipo de demandas.
El Dr. Carlos Ramela, figura notoria del Partido Colorado y del anterior Poder Ejecutivo, recientemente ha ponderado el equilibrio y ecuanimidad del profesional, como garantía para avanzar en el esclarecimiento del delicado tema de los detenidos desaparecidos. En rigor, ya que ambos dedicaron muchas horas, durante largos meses y años, en forma absolutamente honoraria, en la ardua tarea de la ex Comisión para la Paz.
También podría traer mención del juicio que le merece a prestigiosos juristas y figuras de primera línea del Partido Nacional.
Quien está en la vida política sabe que es una profesión dura y requiere pellejo a toda prueba, pero también que hay ciertos límites que no deben traspasarse.
El diputado en cuestión quedó para la celebridad, cuando en sus propias filas, atacó a un ex presidente, acusándolo de ser el Titanic para su partido.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Por tanto, estimado y respetado Dr. Gonzalo Fernández, quédese tranquilo, la moral no se vende en moneditas, todavía es un bien preciado que caracteriza a la sociedad uruguaya.
Haremos todo lo posible por preservarla. *
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