Escrito por: LEON LEV
La alegrÃa del parto histórico ha ganado a la opinión pública.
Más de medio millón de personas en las calles acompañaron las ceremonias de la transmisión del mando.
Los resultados de las urnas se ratificaron con la práctica ciudadana de la participación directa de la gente. Aunque los actos fueron transmitidos por TV, el pueblo quiso ser protagonista de la historia. Asumió su rol de sujeto histórico. Frente a quienes creen que la democracia es la posibilidad de observar desde sus televisores los acontecimientos, el demos ratificó su presencia estelar.
Fue un plebiscito en la alegrÃa, parafraseando al inolvidable doctor Juan J. Crottogini.
El nuevo gobierno presidido por el doctor Tabaré Vázquez entró pisando fuerte y hablando claro. Sin estridencias ni confrontaciones, el lenguaje del gobernante se expresa en sus actos. El discurso patriótico expresado en la Asamblea General del Poder Legislativo recibió elogios y reconocimientos de todo el espectro polÃtico.
Que nadie se llame a engaño, el nuevo gobierno arriba para cumplir un Plan de Gobierno, elaborado durante años, con la práctica ciudadana y con el asesoramiento de los mejores técnicos, pero se cumplirá dentro de las formalidades de la Constitución y la Ley, acordes a una democracia republicana.
Un polÃtico extranjero me alabó el discurso de la noche, en las escalinatas del Palacio Legislativo y me preguntó crÃticamente, si habÃa sido conveniente haber asumido tantos compromisos en el ámbito de los Ministerios.
Es un estilo de gobierno, abierto, público y transparente. Los compromisos se asumen frente a la ciudadanÃa con una fuerte impronta artiguista: “Mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana.”
Esa es la autoridad que se ejerce en todos los ámbitos, incluidas las Fuerzas Armadas. Es la aplicación en plenitud del mandato constitucional. El pueblo vivió la jornada del 1º de marzo con una inmensa alegrÃa y una fundada esperanza. Hoy, la euforia deja paso a la responsabilidad de gobernar.
Desde la situación de emergencia sanitaria por brotes epidémicos, a la emergencia social que habrá que atender con el Plan de Emergencia o a la situación de emergencia humanitaria de cárceles repletas y saturadas. No habrá polÃtica de shock ni ajuste fiscal, como nos acostumbraron los gobiernos de los últimos quince años, pero habrá cambios graduales y profundos, que permitan cambios estructurales y el desnorteo de una polÃtica económica que desindustrializó el paÃs, redujo la inversión a niveles Ãnfimos y dejó a la Enseñanza Pública en condiciones muy difÃciles, será sustituido por una polÃtica económica cuyo centro será el ser humano, y la producción y el trabajo referentes ineludibles.
El mandato emergente de las urnas abarca el próximo lustro, y tendrá que avanzar paso a paso, con el pueblo y con los actores económicos. Resulta evidente que la asimetrÃa heredada deberá ser subsanada y reequilibrado el papel del trabajo, la salud y la educación, frente al capital y a los egoÃsmos privados. La felicidad pública primará, sin identificarla con Estado.
La presencia de presidentes y delegaciones internacionales dio amplio realce al cambio de mando. Gobernantes y periodistas extranjeros quedaron maravillados ante la majestuosidad de los acontecimientos, con sobriedad republicana y participación ciudadana por cientos de miles.
La pequeñez de algunos actores polÃticos se demuestra con el pedido de informes de los gastos de los actos públicos, sin preocuparse en lo más mÃnimo en los gastos del gobierno saliente para un ágape a los visitantes, que el nuevo gobierno por razones de austeridad no realizó. Pero no vale la pena gastar pólvora en chimangos. Es demasiado grande nuestra responsabilidad, para distraernos en pequeñeces. Cada cual que haga su juego. El nuestro es gobernar pensando en el paÃs y su gente.
Quiero hacer una pequeña digresión sobre una polémica instalada en la izquierda sobre el proceso de acumulación de fuerzas que desembocó en el triunfo del 31 de octubre. Todos coincidimos en que es un proceso que viene de lejos. Mi amigo, el doctor Marcelo Viñar, en su célebre libro “Fracturas de la memoria”, escrito con su compañera Maren Ulriksen, me enseñó que no hay una memoria sino que hay muchas memorias de acuerdo con el rol que nos tocó jugar a cada uno en los acontecimientos. Cada actor polÃtico defiende su memoria y el paso del tiempo ubicará, en un proceso aproximativo, como toda verdad cientÃfica, la verdad histórica colectiva.
En polÃtica como en el fútbol, los méritos y los goles no se merecen; se concretan. Hay que trabajar duro y parejo, ganarse la confianza de las nuevas generaciones y demostrarles con paciencia y respeto cómo fueron los hechos. La generosidad, la amplitud y el respeto por cada uno de los actores deben ser la norma, sin confundirse con éxitos electorales que van y vienen.
Lo real y verdadero es que al nacimiento del Frente Amplio se llegó fruto de una concepción y un proceso de acumulación de fuerzas, cada uno sabe cuánto aportó a ello. Lo mismo podemos decir del advenimiento del primer gobierno de izquierda progresista en el Uruguay. Cada uno sabe quién ayudó a la creación del Encuentro Progresista y al ensanchamiento y reunificación de la izquierda uruguaya.
Ahora la historia juzgará cómo el gobierno de Tabaré Vázquez cumple las tareas históricas de sacar el paÃs adelante y superar las llagas sociales heredadas. La defensa inteligente del gobierno significa involucrarse, poner en acción las energÃas populares, en todos los planos, sabiendo que se afectarán intereses poderosos que se mal acostumbraron al uso y abuso del Estado.
Por aquello que aprendimos de José E. Rodó en la Despedida de Gorgias, “Por quien me venza, con honor en vosotros.” Empezamos una nueva época en la vida del paÃs, pensemos en grande, actuemos con grandeza y la gente sabrá reconocernos. La semilla se transformó en fruto.
Larga vida al proceso que comienza. *
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