Los blancos en pantalla chica

ESTOS DIAS los blancos han copado las pantallas de TV. Verlos aparecer uno tras otro se parece a un ejercicio de nado sincronizado, aunque desprovisto de la elegancia que caracteriza a las nadadoras. Rompió el fuego el ex ministro y ex presidente de la Cámara, diputado Alvaro Alonso. A su juicio, el hecho de que el nuevo gobierno vaya a restablecer relaciones con Cuba el primer día de su mandato es inconveniente. ¿Por qué? Porque entiende que en política exterior hay que mantener el equilibrio, lo que implica no ofender a nadie. ¿Y quiénes serían los ofendidos? Los que en el mundo miran a Cuba «en forma muy recelosa». Por otra parte –agrega– «para Uruguay, ni los términos de intercambio, ni las relaciones comerciales, ni el intercambio cultural con Cuba es importante. Es sólo un gesto político, pero que puede vulnerar algunos otros equilibrios donde sí los uruguayos pueden salir perdidos» (textual). ¿Y en qué resultaríamos perdidosos? En que «Uruguay le exporta muchísimo a América del Norte, a Estados Unidos» (mencionó las exportaciones de carne), «el cual tiene una posición muy firme respecto del régimen de Fidel», por lo cual al reanudar las relaciones se estaría lanzando una señal inconveniente.

Ahí está la madre del borrego. Habría que dejar de lado las relaciones con Cuba (contra la cual el gobierno saliente ejecutó una maniobra infame, apoyada por el partido del diputado Alonso desde el gabinete) para seguirle vendiendo carne a Estados Unidos.

La máxima es: no ofender a EEUU. Jamás pensamos que el Partido Nacional pudiera caer tan bajo y abdicar de sus tradiciones de autodeterminación y defensa de la soberanía. Estos no son los que durante la guerra de Corea mandaron a paseo al embajador norteamericano Mr. Miller.

El otro episodio se relaciona con la integración del Codicen y los organismos rectores de la enseñanza pública. Aquí volvieron a desfilar uno tras otro los dirigentes blancos por todos los medios, amenazando con romper los acuerdos previos con el gobierno electo a raíz de las designaciones para el organismo central. Empecemos por el principio. En el gobierno que se va (de una buena vez) no se le ofreció ningún cargo al Frente Amplio, a pesar de ser el mayor partido del país, en los entes del Estado ni en los órganos de contralor tales como la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas. Desde el punto de vista político es una aberración. Pero constituye además una grosera violación constitucional, a tenor de lo que establecen los artículos 324 y 208 de la Carta para la integración de dichos organismos. Durante los cinco años de gobierno saliente, del primero al último día, ambos organismos estuvieron mal integrados, continuando en sus cargos los miembros designados según los resultados de la elección anterior, y birlándole su legítima representación al Frente Amplio. Blancos y colorados juntos opusieron una valla infranqueable a los múltiples intentos de reunir la Asamblea General. Se discutió si le correspondía al Frente designar tantos o cuantos miembros más, pero no se pudo nombrar a ninguno. En los entes del Estado, absolutamente todos los cargos fueron copados por blancos y colorados. Incluso se crearon nuevos ministerios ad hoc para dar curso a la repartija. Todos para ellos, ninguno para el Frente.

El EP-FA-NM llega al gobierno con la elección del 31 de octubre, y a pesar de contar además con la mayoría absoluta en ambas ramas parlamentarias, inaugura un estilo diferente y una nueva ética política. Promueve la participación de todos los partidos en los organismos del Estado. Al revés de lo que hicieron con él. En las empresas públicas con directorios de cinco miembros, ocupa tres y deja dos a la oposición.

En los de tres miembros, aplica la fórmula dos y uno, asegurándose siempre, obviamente, la mayoría y asumiendo la indelegable responsabilidad de gobernar. En el caso de la enseñanza, la propuesta es de cuatro cargos designados por el gobierno y uno por la oposición, la cual tendría además un cargo en cada uno de los tres organismos desconcentrados: Primaria, Secundaria y Técnico profesional. Actualmente, no hay ningún integrante designado por la coalición de izquierda en el Consejo Directivo Central ni tampoco en ninguno de los órganos desconcentrados, y lo mismo aconteció en los tres anteriores períodos de gobierno. Compárese.

Había que ver el desconcierto que exhibió el senador Gallinal cuando un periodista le preguntó por qué los blancos reclaman más cargos en el Codicen cuando el gobierno del doctor Lacalle no destinó ni un solo cargo a la izquierda. Se limitó a responder, en forma vacilante, que las razones habían sido expuestas por el ex presidente blanco en una reunión del Honorable Directorio. Pero no dijo cuáles eran.

Su colega Luis Alberto Heber señaló que en el actual Codicen hay un representante del Encuentro Progresista – Frente Amplio. No es así. La profesora Carmen Tornaría es independiente y sus posiciones han sido frecuentemente controvertidas por la izquierda. Pero aunque fuera cierto, sería un integrante en cinco, lo mismo que ahora ofrece el nuevo gobierno, con el añadido de un cargo para la oposición en cada uno de los tres órganos desconcentrados, donde hoy la izquierda brilla por su ausencia.

A última hora terció en la polémica el presidente Jorge Batlle. En su discursito de despedida ante sus ministros y directores de entes, dijo que él nunca se había fijado en el color político de los integrantes del Codicen. Pero da la casualidad que son todos colorados y blancos. Con la particularidad, además (y eso es también historia repetida), de que varios son políticos fracasados sin relación alguna con la enseñanza, a diferencia de lo que sucederá de ahora en adelante, en que esos cargos serán ocupados por especialistas en educación de primerísimo nivel. *

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