Paz que es ejemplo
Hay que destacar como un valor supremo de la realidad que vivimos los uruguayos, la paz que reina en el país, cuando estamos a menos de dos semanas de la entrega del poder que será traspasado por un presidente del Partido Colorado, el doctor Jorge Batlle, a un socialista, el doctor Tabaré Vázquez, que logró imponerse en elecciones nacionales ejemplares.
Este clima de absoluta tranquilidad, sin aspavientos políticos ni protestas corporativas o sociales, es un hecho que tiene un valor histórico, que será resaltado en la historia, pues tiene un valor inestimable. Si vamos al pasado y recordamos, por ejemplo, algunos cambios de mando de colorados a blancos, deberíamos saber que en esas ocasiones ocurrieron movimientos sordos, pero graves. En una ocasión se obligó a las tropas a no llevar municiones para sus armas y el jefe del desfile, en medio del mismo, fue destituido en un recambio fulminante.
Ahora no ocurre nada de ello. Incluso la oposición, en un hecho de importancia también histórica, rubricó un acuerdo programático con el gobierno electo, sentando las bases de temas que tendrán el carácter de políticas de Estado. Pero, además, debemos resaltar otros hechos.
Sin duda el recambio parlamentario motivó, por lo allí ocurrido, una serie de hechos que en algunos casos tuvieron un profundo contenido emotivo. Quedó plasmada formalmente, sin vueltas y de manera rotunda, la sumisión de los militares al poder civil. Los dos militantes tupamaros, José Mujica y Nora Castro, a la postre presidente cada uno de ellos del Senado y la Cámara de diputados, recibieron los honores militares pertinentes, pasaron revista a las tropas del Batallón Florida que, vestido de gala, desfiló y brindó honores a las nuevas autoridades del organismo central de la democracia uruguaya, que es el Parlamento.
Pero hay otro hecho destacable. Hace pocas semanas dejó de existir quien fuera militar, destituido, sancionado y encarcelado, por su militancia democrática, contraria a la dictadura. Sin embargo fue homenajeado, como correspondía, por las autoridades militares como correspondía a un oficial de ese rango.
Por ser la primera vez que ocurre luego de reinstaurada la democracia, es un hecho a resaltar y valorar. Significa que el sectarismo corporativo que imperaba en las Fuerzas Armadas, abroqueladas en defensa de lo realizado en el pasado, sin entender lo oprobioso de esa etapa del país, ha comenzado a desaparecer. No nos cabe duda que en materia de derechos humanos las puertas de los cuarteles se abrirán y se permitirá realizar todas las investigaciones que conduzcan a la verdad. Y tampoco descartamos que se plantee públicamente una autocrítica que desenmascare en los hechos a los que siguen defendiendo la Doctrina de la Seguridad Nacional.
Estamos a pocos días de la asunción del doctor Vázquez al gobierno y no existe en el país la más mínima inquietud. Ni se retiran capitales en una plaza financiera que, gracias a la estabilidad, sigue mejorando su nivel de negocios, ni se temen acciones con intento desestabilizador, ni existen demostraciones hostiles ni reclamos desmadrados que se expresen más allá de los marcos de una confrontación sindical.
El panorama es inmejorable para que el próximo gobierno comience a actuar, tratando de resolver los problemas más acuciantes que han postrado a un millón de uruguayos que viven por debajo de la línea de la pobreza. *
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