Dificultades del sector agropecuario y la granja

Las perspectivas del sector agropecuario dependen de una política de todos sus sectores, sobre todo después de los profundos cambios en la política económica del país a partir de los últimos años, más notorios a partir del año 1990 en una apertura indiscriminada al resto del mundo, los problemas de comercialización, los desafíos en sus costos de producción, la competencia en calidad; teniendo que competir con productos de terceros países fuertemente subsidiados y la falta de rentabilidad del sector, son entre otros, los graves problemas y dificultades, que tiene que enfrentar el sector agropecuario en general y la granja en particular que atraviesa una de las crisis más grandes de su historia.

Estamos convencidos de que el desarrollo del sector agropecuario, base de nuestra economía, que no sólo abastece a toda la población de los productos que mayoritariamente componen la canasta familiar, sino tambiém la exportación a terceros países, que genera divisas y que ocupa a un importante contingente de mano de obra, a nivel de productores sus familias y los trabajadores permanentes y zafrales constituyen un importante sector de la sociedad uruguaya.

Por lo tanto, estimamos que es necesario que las políticas a tener en cuenta se encaren con la activa participación del Estado y los diferentes sectores agropecuarios; para trabajar en:

* La búsqueda de nuevos mercados para nuestros productos.

* En la creación de fondos de riesgo.

* En la orientación de la producción e identificación de rubros estratégicos.

* En la realización de obras de infraestructura (entre otras una agroindustria) para el mercado interno y también para la exportación.

* En la generación de tecnologías e investigación científica, adecuadas y convenientes a nuestra específica realidad uruguaya.

No tenemos en este sentido duda alguna de que el sector agropecuario y la granja nacional no deben enfrentar sólo los desafíos de la hora y de que el Estado debe asumir un rol importante junto a los productores y sus organizaciones más representativas.

No admitimos que el Estado asista pasivo e ingenuo a la desintegración de los sectores productivos del país librándolos a los efectos de proteccionismo a través de fuertes subsidios, que campea en el mundo actual; y que ingresan a competir en forma desleal con nuestra producción nacional agropecuaria.

Estamos convencidos de que el desarrollo del sector agropecuario, base esencial de nuestra economía, debe ser un objetivo prioritario para el país.

Tenemos la convicción de la necesidad de aplicar políticas sectoriales que reconozcan las características de una producción basada en la explotación de la tierra y en procesos biológicos de largo aliento.

Creemos firmemente en la capacidad, idoneidad y trabajo de la agricultura familiar para contribuir a un proceso de desarrollo sostenido y reclamamos la aplicación de políticas diferenciadas que reconozcan las particularidades de este sector y su importante contribución en términos sociales y económicos.

Queremos significar que los productores rurales que explotan desde una hasta cincuenta hectáreas incluyen 27.319 predios agropecuarios, ocupando el 2,8% del total de la superficie, que es en su totalidad de 15.807.763 (quince millones ochocientas siete mil setecientos sesenta y tres) hectáreas cultivables, estos predios registran una ocupación del 41% total. (Entre trabajadores permanentes y zafrales) (1) Datos Censo Agropecuario Nacional año 1990. Mientras el restante 97,2% de la superficie cultivable es ocupada por los predios mayores a 50 hectáreas registrando sólo el 59% de ocupación.

Fuente: datos Censo Agropecuario Nacional año 1990.

Reclamamos la aplicación de medidas que permitan revertir la situación actual y generar condiciones para un cambio impostergable que permitan frenar el deterioro creciente de la rentabilidad del sector y mejorar la competitividad de la producción nacional, favoreciendo la inversión y la incorporación de la tecnología.

Enlentecer las importaciones de productos hortifrutícolas de terceros países, a través de medidas graduales paraarancelarias, que habrá que fijar en cada caso. (Sobre todo de aquellos productos importados que ingresan desde fuera del Mercosur y que compiten en forma desleal con nuestra producción de la hortifruticultura). *

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