Una jornada histórica

Hoy se produce el primer hito histórico – institucional del siglo en nuestro país Quedará instalado el nuevo Parlamento que, en los próximos cinco años, tendrá que legislar para el gobierno del cambio. Un Parlamento que deberá trabajar denodadamente para que las leyes que se aprueben en el mismo se enriquezcan por el intercambio de ideas, por la fermental polémica entre los sectores.

Un ámbito legislativo en que no servirá   como ha ocurrido lamentablemente en las legislaturas anteriores   la imposición de las leyes por la fuerza de los votos. Deberá ser un ámbito creativo, fermental y multiplicador, en el que los hombres y las mujeres que allí representan al pueblo, deberán contar con la suficiente lucidez para que el trabajo de los próximos cinco años sea realmente enriquecedor.

A ello se deberá sumar la valentía intelectual de aceptar las ideas, provengan de donde provengan, pues la tarea parlamentaria no admite el voto regimentado y mucho menos la aprobación a tapa cerrada   escudados en el número de legisladores   de proyectos de autoría unilateral.

Un parlamento en que deberá prosperar el intercambio de las ideas, por más encontradas que estas sean, pues se trata del ámbito democrático por excelencia establecido en nuestro sistema institucional.

Hoy los nuevos legisladores que asuman sus obligaciones constitucionales, deben tener en cuenta lo trascendente de su tarea, la responsabilidad que tiene cada uno de ellos, por representar al pueblo uruguayo que resolvió en elecciones ejemplares, una composición legislativa distinta. La mayoría absoluta en las dos cámaras es de la izquierda que, por primera vez en 174 años, asume también el gobierno nacional, en otro hito histórico que, más allá de ese significado que se estampará en los textos, debería determinar una serie de acciones que puedan revertir la postración de un país en que la tercera parte de la población vive entre la pobreza y la más absoluta indigencia.

Un país postrado, en donde el crecimiento de los índices económicos que se verifica por una mejora coyuntural en el comercio exterior, no se traslada a la gente, especialmente a quienes se encuentran aplastados en su existencia por la pobreza.

Claro, el gobierno que comienza a asumir sus responsabilidades con la puesta en marcha de las nuevas cámaras, tiene el propósito definido de combatir esas desigualdades. Una nueva administración que tiene la responsabilidad enorme que, de acuerdo a sus anuncios, comenzará a asumir en primer lugar con la aplicación del llamado Plan de Emergencia, verdadero buque insignia del gobierno de Tabaré Vázquez, que tiene el objetivo de brindar asistencia a los más desamparados.

Algunos puristas han planteado reparos por el corte asistencialista de esta medida de aplicación, creemos, inmediata. Sin embargo la misma es una necesidad imperiosa, porque el gobierno del cambio no puede permitir que muera un niño más por desnutrición, ni un mayor acorte su existencia por las carencias impuestas por un mecanismo de apropiación del ingreso más que negativo.

Podríamos seguir enumerando frentes en que el nuevo gobierno deberá combatir con valentía y fuerza para lograr el objetivo esencial de hacer del Uruguay un país que pueda satisfacer las necesidades de su gente y, por supuesto, ser una tierra próspera que permita que los uruguayos, hoy en una especie de dramática diáspora, puedan volver o, en ese exilio impuesto, sentirse orgullosos de la Patria que los vio nacer.

Por estas y otras razones, la asunción del nuevo parlamento, que ocurrirá esta tarde, es un hecho trascendental e histórico. Comienza una nueva etapa en que se deberá reafirmar los mejores valores de la democracia. *

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