Evadir es meter la mano en la lata

Es noticia en estos días la clausura por parte del BPS de algunas importantes empresas radicadas en el este del país. Semanas antes había realizado clausuras la DGI.

Y sí…evadir es meter la mano en la lata. Se está privando a los trabajadores de sus derechos; a la seguridad social de sus recursos y cargando a la sociedad en su conjunto, a través de otros impuestos, la financiación de las prestaciones que paga el BPS. Cada peso que el empresario evade se paga del bolsillo de toda la sociedad. Cada trabajador no registrado, en «negro», está sin derecho a la asignación familiar, a la cobertura médica y de seguro, al seguro de paro, y el día de mañana a una jubilación. Capaz que al final de la temporada ese trabajador no registrado pasa a engrosar las filas de quienes deberá atender el futuro Plan de Emergencia, y cuando llegue a viejo y no se pueda jubilar será la sociedad la que pague su pensión a la vejez.

Todo porque malos empresarios no registran legalmente a sus trabajadores, actuando con falta de lealtad con sus pares que sí registran y aportan por los trabajadores que emplean, que incurren en competencia desleal. Y además lo hacen en el marco de la «mejor temporada turística de los últimos años», en zonas donde la gente que dispone de recursos pasa sus vacaciones y gasta. ¿Cómo llega esa bonanza turística a la gente de a pie? Con el empleo, dirán. Y es cierto, pero ¿qué clase de empleo? ¿de qué calidad, con que sueldos? Empleo golondrina, «pan para hoy, hambre para mañana». Empleo fugaz que «tapa agujeros» en el momento, tres o cuatro meses de temporada y después ¿qué le queda a la gente, al trabajador, al país? Ni siquiera unos meses para sumar a la jubilación.

Las estimaciones del BPS ubican alrededor del 33% la evasión; el INE en el 40%; nuestras investigaciones sobre informalidad muestran casi un millón de uruguayos con problemas de empleo. Esto es altísimo.
Somos firmes partidarios de actuar por el convencimiento, sin dejar de lado lo sancionatorio. Hay que convencerse que evadir es perjudicar a la sociedad en su conjunto. Y que evadir no es de «vivos», es de jodedores. Después vemos los pegotines en las cuatro por cuatro: «bajen el costo del Estado…¡por favor!. Bajar ese costo sería bueno, pero principio quieren las cosas y ese principio es que hay que pagar lo que hay que pagar, y no dejar a la gente afuera de la seguridad social para aumentar las ganancias de la empresa, porque no van a venir a decirnos que si no pierden plata…

También se pueden y deben complementar los mecanismos de fiscalización con otros que ayuden en el sentido de lograr una mayor formalización, por ejemplo: no puede ser que a empresas evasoras se le dé el premio nacional de calidad, o el premio al exportador del año; para todas las distinciones y reconocimientos debería establecerse obligatoriamente el cumplimiento con la seguridad social y los otros impuestos y tributos; también se debería analizar el impulso a dar desde las propias cámaras empresariales que han manifestado reiteradamente su postura a favor de la legalidad, de aportar, ver la implementación conjunta de mecanismos de incentivos; también se podría analizar la promoción de lo que en la Argentina se estudia aplicar y que se llama la Etiqueta Social, que básicamente consiste en que las empresas, servicios y productos, lleven una etiqueta que las identifique como cumplidoras de las normas de seguridad social. Una idea a desarrollar.

Y tantas otras iniciativas e ideas que podríamos escribir aquí. Pero principio quieren las cosas, no es mal arranque entender que evadir es meter la mano en el bolsillo del otro. *

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