La Comunidad Sudamericana de Naciones

El nueve de diciembre nació en Cuzco la Comunidad Sudamericana de Naciones, un acontecimiento que ha mostrado el momento excepcional que vive hoy América Latina, cuyos pueblos y gobiernos han comprendido la necesidad de superar nuestras ancestrales divisiones. Y Uruguay se incorporará a partir del 1º de marzo.

La unidad debe ser completa: comercial, política e institucional, por lo que nos han sorprendido las reticencias no sólo del doctor Lacalle, sino también del doctor Sergio Abreu en su reportaje del 30 de enero en LA REPUBLICA, que lo posterga todo para cuando haya un avanzado proceso integrador, olvidando que si no se aprovecha este momento excepcional, todo se puede frustrar, porque los gobiernos no son eternos y el imperio sigue trabajando.

El Parlamento Europeo nació en 1953, antes de la Comunidad, que nació en 1957 con sus facultades limitadas, pero permitió que la relación fuera no sólo entre los miembros de los ejecutivos, sino también de los parlamentos, aumentando la velocidad de los acuerdos.

El doctor Abreu pone ejemplos, todos de Uruguay, como las bicicletas con la Argentina o el arroz con Brasil, olvidando que con un gobierno como el nuestro actual, los vecinos no se interesan en arreglar problemas antes del 1º de marzo, pero en una visita de Tabaré a Brasil ya se mejoró el problema del arroz.

El inversor prefiere ir a Argentina o a Brasil con sus grandes mercados, mientras nosotros no formemos parte también de un mercado único, y es para eso que luchamos por la unidad. Para que Uruguay tenga inversiones, lo más importante es tener una Comunidad Sudamericana y no sólo del Mercosur. Y eso debemos apoyarlo con firmeza, desde el vamos.

Y está claro que el presidente Chávez no va a dejar entrar nuestros quesos a Venezuela mientras en Uruguay esté el actual gobierno.

En cuanto a las asimetrías en el tamaño de los países, Marco Aurelio García recordó que habrá un número máximo y uno mínimo de miembros por cada país, como se ha hecho en todos los procesos de integración.

Ya existe un acuerdo de partidos políticos de la región, para que la sede del Parlamento sea Montevideo, que llegaría a ser la Bruselas de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Y el costo se reducirá mucho si se aprovecha la estructura de la Aladi en Montevideo, sucesora de la Alalc.

El proceso continuará con la moneda única, lo antes que sea posible, con el Tribunal de Controversias, embrión de un Poder Judicial y con las iniciativas de Chávez, como Telesur, Bancosur, Petrosur y otras empresas estatales que compitan con las grandes multinacionales. Estos dirigentes del Partido Nacional deben recordar las grandes tradiciones latinoamericanistas de los blancos y no poner palos en la rueda.

Hoy y no mañana está en juego el destino de América Latina. *

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