El árbol y sus frutos
Hace treinta y cuatro años, el 5 de febrero de 1971, la izquierda uruguaya plantaba un árbol, cuyas raíces se hundían en la historia de las luchas obreras y populares y de los esfuerzos por construir una izquierda unida.
Menudo desafío se planteaba ante la criatura recién nacida.
En América Latina se desplegaban vientos de fronda y nuestro país vivía jaqueado por la crisis y la violencia.
Construir un proyecto político, popular, democrático y progresista, capaz de ser una alternativa al bipartidismo tradicional, parecía una quijotada.
Como bien lo reflejó el brillante discurso del presidente del Frente Amplio, Ing. Q. Jorge Brovetto, se trataba del esfuerzo de las fuerzas tradicionales de la izquierda uruguaya, junto a sectores avanzados de los partidos tradicionales, que rompían con sus viejas estructuras, para enfrentar al fascismo naciente, y de militares patriotas y constitucionalistas.
La validez del discurso fue rememorar el nacimiento del Frente, en un contexto histórico determinado, sin olvidar a ninguno de sus protagonistas, poniendo un énfasis especial en quien fuera su presidente por veinticinco años, el Gral.(r) Liber Seregni y en la pléyade de figuras brillantes que lo hicieron posible.
Si al árbol se le conoce por sus frutos, es evidente, que el Frente Amplio caló hondo en el corazón del pueblo y de la historia nacional, y en su corta pero fecunda historia construyó una fuerza política de mayor amplitud que se hará cargo del gobierno nacional el próximo 1º de Marzo.
La quilla del barco que entrará a puerto el mes entrante lleva todos los dolores y esperanzas del período transcurrido.
Los festejos del XXXIV aniversario comenzaron por la mañana, con la colocación de una ofrenda floral en el monumento al prócer José Gervasio Artigas en la Plaza Independencia. Ahí comenzó a visualizarse la nueva realidad, donde una formación del regimiento de Blandengues de la Guardia Presidencial, hizo una guardia de honor y al toque de clarín, acompañó la ceremonia.
La emoción para quienes participamos fue muy grande, y en lo personal, removió mi vivencia del 26 de marzo de 1971, cuando al toque de clarín se izó la bandera de Otorgués, primera enseña artiguista que ondeó en Montevideo, en la Patria Vieja y que a partir de ese acto se constituyera en el símbolo del Frente Amplio.
Estoy seguro que las cenizas esparcidas de los restos del General Seregni sobre la Meseta de Artigas estarán volando con esa sonrisa característica del General del Pueblo y afirmando «Valió la Pena «.
Lo mismo podríamos decir de los militares vivos frenteamplistas como el General Licandro y tantos otros, que sentirán que su sacrificio no fue en vano y que hoy se sienten protagonistas de la nueva etapa histórica..
Por eso me dolió bastante que un incidente menor, digno del olvido y del desprecio, de un militar nostálgico y apolillado, y que recibió la condigna respuesta de la futura Ministra de Defensa, demostrativo de su capacidad y su carácter para ejercer el cargo, ocupara espacio en la prensa que empalideciera la grandeza del acto y el clima de alegría y esperanza que hoy reina en la sociedad uruguaya.
El Presidente del Frente definió la futura política del gobierno progresista como una nueva forma de hacer política guiada por los principios de la austeridad, la transparencia, honestidad y el derecho al trabajo y a la justicia social.
Los cambios por los que luchamos durante tantos años hoy están para ser cumplidos.
No será fácil la faena, con el país endeudado y con una realidad internacional muy injusta y agresiva, pero avanzaremos hacia los objetivos del programa trazado.
Para eso necesitamos un Frente Amplio unido y coherente, capaz «de brindarle al gobierno el respaldo necesario para cumplir su cometido» y al mismo tiempo ser la voz de la gente «de quienes históricamente no han tenido voz o no han sido escuchados».
Lo mismo del Encuentro Progresista y la Nueva Mayoría, cuyos representantes también ocuparon el estrado como aliados entrañables.
En esa perspectiva fue planteado con mucha fuerza el reto de las próximas elecciones municipales del 8 de Mayo, donde no sólo nos comprometemos a revalidar en Montevideo sino a avanzar en varias intendencias del Interior.
La designación del Dr. Ricardo Ehrlich, como candidato único, no sólo fue una jugada maestra, que ratifica la historia del Frente para buscar consensos, sino que frustró los sueños de la vieja derecha que creía que nos íbamos a partir o pelear por las achuras como ha sido su historia.
También la alegría del restablecimiento del Pepe Mujica a quien tanto necesitamos en la próxima etapa.
El Uruguay cambió y el gobierno de la izquierda progresista encabezado por el Dr. Tabaré Vázquez demuestra que hay otra forma de hacer política, donde ética y política vayan de la mano y no se excluya a nadie dentro de las reglas del juego democrático.
El mes de Febrero será escenario de actos frenteamplistas en todo el país, para valorar este aniversario y preparar la participación masiva del pueblo en los actos de asunción del 1º de Marzo.
Vientos de cambios en democracia y en paz recorren el país y más allá de los incendios traen un horizonte de esperanza para todos los uruguayos honestos y bien intencionados. *
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