Una pueblada el 1º de marzo

Mientras los medios de comunicación se entretienen en los problemas internos del Frente Amplio y hasta algunos los comparan con la interna de Peñarol para designar su nuevo DT, la gente, el pueblo, los de a pie, viven con intensidad el cambio histórico que sucedió en la vida política del Uruguay.

Le cambió el rostro al Uruguay, a los uruguayos, a cientos de miles les volvió el alma al cuerpo.

La sonrisa retornó a los rostros, hay otro clima, es un fin de año distinto, con la misma misiadura pero con un toque de esperanza.

Un ejemplo de cómo se vive abajo, en el pueblo, y en el interior rural y rururbano me lo proporcionó mi participación en el festejo frenteamplista-progresista realizado en Villa Rodríguez (San José). Un almuerzo, con asado y ensalada, preparado por militantes y con la participación de más de 200 ciudadanos, agrupados en núcleos familiares, fue la ocasión de tomarle el pulso a la realidad.

En las palabras de Hernando Marrero (Chocho) querido militante y ex dirigente sindical, se festejó la victoria con un saludo a los presentes y se les estimuló a participar el próximo 1º de marzo en la ceremonia de asunción del mando del nuevo Presidente de la República. Se exhortó a participar y financiar la salida de dos buses desde el pueblo, a $150 el tique.

Aquí hay algo distinto a los partidos tradicionales, a la gente no se le paga, participa por convicción y, todavía, esa misma gente colabora en la financiación.

Me asombró la iniciativa, la previsión tan anticipada, pero por encima de todo me dio una nota de realismo y de pie a tierra que los dirigentes deberían tener en cuenta, para saber lo que realmente la gente quiere.

Mientras los medios de comunicación dan una sensación de lucha por puestos, el pueblo de a pie disfruta de la victoria y quiere participar en ese acontecimiento histórico que significará la investidura con la banda presidencial del Dr. Tabaré Vázquez.

Por cientos de miles el pueblo saldrá a la calle, nuevamente, para hacer del 1º de marzo de 2005 una jornada memorable.

Tanto por el significado nacional como por el acontecimiento internacional que expresará la presencia de presidentes y personajes de la vida política y cultural de renombre latinoamericano y mundial.

Guambia que no se nos suban los humos a la cabeza. En el momento de la victoria, más modestos y humildes que siempre.

Nadie tiene derecho a empañar la alegría del pueblo.

Todos, incluso la gente que no nos votó, viven la realidad con entusiasmo y expectativa.

Como me dijo un blanco, ex edil de Por la Patria, wilsonista, «Yo voté por mi partido, pero quería que ganaran ustedes, a ver si de una vez por todas esto empieza a cambiar de verdad». Y me dijo que había que terminar con esta trenza que nos vino gobernando en los últimos quince años, Sanguinetti- Lacalle- Jorge Batlle.

Y en especial quiero referirme a los jóvenes. A la muchachada que votó por primera vez y votó ganando.

¡Qué estado de ánimo, qué alegría! ¿Qué visión de futuro tienen? ¡Ojo con transmitirles pesimismo o defraudar su inmensa perspectiva! Esos jóvenes piden cancha, vienen con toda la polenta y toda la rebeldía. Están indignados con tanta injusticia, con tanto acomodo, y nosotros tendremos que acompañarlos, transmitiendo experiencia sin soberbia.

Difícil tarea la de lograr ese equilibrio. Porque tendremos que enfrentar una resistencia taimada de aquellos que hoy pierden sus privilegios y prebendas. Algunos llaman a desensillar hasta que aclare, otros de darnos un año de gracia, pero otros se preparan a dificultar la transición y generar dificultades desde el primer minuto.

La juventud aguarda que algo comience a cambiar desde el pique, que se demuestre que habrá un cambio en serio.

El nuevo gobierno será un gobierno eminentemente joven porque jóvenes son lo que no tienen complicidad con el pasado. Dichosos los que hoy tienen la ventura de ser jóvenes en momentos que serán memorables en la historia uruguaya.

Nuestro país sale de una gran crisis, que todavía tiene sus efectos negativos que repercutirán en el nuevo gobierno, como el juicio ganado en primera instancia por los ex dueños del ex Banco Comercial por cien millones de dólares y los suculentos honorarios que tendremos que pagar a los abogados americanos que nos representaron.

Se inicia un período de un cambio ético, ideológico e institucional. Una nueva conciencia deberá hacerse carne en los jóvenes y transmutar los valores tradicionales de la justicia, la cultura y el derecho a la vida. Ideas e ideales son el motor de las transformaciones. Las chispas del entusiasmo deberán contagiar a todos los actores sociales. Aventar la sombras del pasado y abrir paso a un nuevo estado de ánimo de la sociedad.

En las vísperas de las fiestas, cuando los trabajadores tienen por qué festejar, porque tendrán un gobierno que los entienda y los represente, también los jóvenes podrán preparar su participación el próximo 1º de Marzo, porque será un gobierno de ustedes. *

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