Ecología versus desarrollo
Hace algunos años, al principio de su mandato, el presidente Fernando Henrique Cardoso de Brasil, frente a la preocupación de las organizaciones ecologistas de Europa y EEUU por el futuro de la Amazonia, sostenía la postura de que los países centrales debían pagar el desarrollo de Brasil si querían preservar la Amazonia. Decía: Es una pretensión imperialista, sostener que la Amazonia es un bien de la humanidad, mientras los Países Nórdicos y desarrollados han destruido sus bosques autóctonos en aras del desarrollo, y son los principales generadores de la polución ambiental. ¿Es que Brasil no tiene los mismos derechos que tuvieron ellos en desarrollarse y aprovechar sus recursos naturales de la manera que favorezca más a sus intereses?
La preservación de la naturaleza es una tarea de todos, pero fundamentalmente de los responsables de su destrucción que son los países desarrollados. Un reciente estudio deja en claro que en el último año, la contaminación ambiental fue aumentada en un 19 % en relación con el 2003.
¿Quiénes son los responsables de este envenenamiento de la atmósfera, los países subdesarrollados? Por supuesto que no.
Son los países del primer mundo y el nuevo gigante en desarrollo, China, que ha aumentado la emisión de gases tóxicos un 19 %, cifra a la par de Japón, y algo por debajo de la Comunidad Europea y Rusia que están en el 16 %. Estados Unidos bate el récord con un aumento del 25%. El 80% de la emisión de gases tóxicos es responsabilidad de los países desarrollados y de China.
Yo no creo en una sinarquía que pretende gobernarnos a todos, pero sí creo en la conjunción circunstancial de intereses que hacen que se obligue a los países en vías de desarrollo a hacer los máximos esfuerzos para preservar el medio ambiente, mientras los países desarrollados hacen lo que se les canta, para tratar de mantener los niveles de vida de su población, aumentar sus niveles de desarrollo y expandirse. Les importa un bledo si aumentan o no la polución atmosférica.
Esto de la ecología me hace acordar a la defensa del libre comercio, de la propiedad de las patentes, y de toda esta parafernalia del liberalismo económico, que hacen estos mismos países, mientras nos ponen todo tipo de trabas para poder exportar nuestros productos. Aun al costo de altos subsidios que pagan a sus agricultores como es el caso de la Comunidad Europea y los EEUU.
Por supuesto esto no desmerece los esfuerzos que todos tenemos que hacer para obtener un desarrollo sustentable renovable y ecológico. Pero no nos pasemos de la raya, defendamos nuestros intereses económicos y ecológicos, que no nos pase como al famoso Congreso para la Libertad y la Cultura, de los años 60 y 70, que defendía la libertad, y la diversidad cultural y democrática, una especie de Green Peace de la cultura y la libertad, todo muy loable. Un día se levantaron y leyeron en los diarios que en un debate en el Congreso de los EEUU se revelaba que todos estos movimientos estaban financiados por la CIA o empresas afines y subsidiarias…
Es bastante sospechoso que casi todos estas ONG verdes, estén financiadas en forma parcial o total desde el exterior por organizaciones del 1er. mundo. No entremos en el corral de ramas de limitar la inversión que tanto necesitamos poniéndonos tan puristas y principistas en el cuidado del medio ambiente que lo único que obtendremos es que estas inversiones terminen en Brasil o en Argentina. No le hagamos el trabajo a los países desarrollados, que ellos tienen que hacer.
No es cuestión que en nuestros países logremos una pureza ambiental y terminemos en una severa polución social. La única manera de crear empleo y crecimiento es con inversión sostenida.
No perdamos este tren, para que haya futuro tiene existir un presente de desarrollo. *
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