¡Qué nivel!
La expresión que sirve de título a esta nota es oída con suma frecuencia con el sentido de «Â¡qué bueno!», «Â¡qué calidad!» o «Â¡qué buen gusto!». Aunque en rigor el término nivel no esté correctamente empleado, estamos tan acostumbrados a oírlo que no nos llama la atención.
Pero lo que me lleva a ocuparme de este tema de los niveles es la más que extendida costumbre de abusar de este vocablo sin importar el disparate semántico que normalmente se comete.
Veamos –o mejor dicho oigamos– a una comunicadora radial hablando de Jaime Roos: «la figura de Roos se destaca tanto a nivel compositivo como interpretativo». Más allá de que el término compositivo no tiene el significado que se le quiso dar (es un adjetivo que sólo se aplica a preposiciones y otras partículas con que se forman voces compuestas), ¿qué se quiere decir con eso de a nivel interpretativo, o musical, o letrístico? Porque puede perfectamente bien hablarse del nivel artístico alcanzado por el cantautor, pero no corresponde en manera alguna hablar de nivel si lo que se pretende expresar con ese vocablo es aspecto, que tal parece ser la intención en este caso.
Si consultamos el mataburros de la RAE, veremos que allí se nos ilustra al respecto, haciéndonos saber que puede tratarse de un «instrumento que sirve para averiguar la diferencia o igualdad de altura entre dos puntos»; puede también ser un sinónimo de horizontalidad y, finalmente, la «altura a que llega la superficie de un líquido». Con este último significado es que decimos Como consecuencia de las intensas lluvias, subió el nivel del río. Desde luego que empleado en sentido figurado –que es lo que aquí interesa–, hay múltiples frases o expresiones que contienen el vocablo, con la condición –huelga decirlo– de que se respete su sentido literal que tiene que ver con el concepto de altura. Es así que podemos hablar de nivel para referirnos a la altura a que llega un edificio, por ejemplo, o del segundo nivel del Shopping; también es posible usar las frases nivel económico, nivel social, nivel cultural, para referirnos a la altura o al grado que pueden alcanzar algunos estratos de la sociedad.
Pero lo que es un reverendo disparate son frases como las siguientes, tan comunes –¡por desgracia!– en el lenguaje de prensa: A nivel del Herrerismo se especula con…. ; No hay soluciones visibles a nivel político; El tema fue abordado por organizaciones a nivel sindical; y muchos etcéteras más. Ni el Herrerismo, ni la política, ni el sindicalismo son en sí niveles, grados o alturas sino ámbitos, espacios, áreas de actividad, campos, u otra cosa que se nos ocurra. Por ello, sugiero cambiar estas frases tan comunes por estas otras: Dentro del Herrerismo se especula…. ; No hay soluciones en el aspecto político; Organizaciones sindicales.
Ojo, que es correcto escribir Fue una decisión tomada a nivel de cúpula por oposición a una tomada por las bases o por una asamblea, porque se entiende que la cúpula dirigente está por encima del resto de la organización. Pero incluso en este caso sería mucho más sencillo escribir Fue una decisión tomada por la cúpula.
–Mire, Mendieta, el nivel de mi grapa está llegando al fondo del vaso, así que ya podemos ir pidiendo la otra, ¿no le parece?
–¡Qué lo parió! ¡Cómo sube el nivel de alcoholemia! *
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