Cómo trabajar y seguir siendo pobre

Elecciones presidenciales y parlamentarias en Uruguay. Segunda vuelta de las municipales en Brasil, parlamentarias en 2005 en Argentina. Mucha cosa en juego. ¿Cómo anda la región? Entre enero – julio/04 la economía argentina creció 8,5%. El PBI de Brasil en los últimos 12 meses creció 4,7%. Se estima que el crecimiento de la economía uruguaya cerraría a fines de 2004 entre un 9% y 11% positivo. Lógicas euforias gubernamentales.

Cuando se vino la noche de 2002 se dijo que gran parte de la responsabilidad venía de afuera, Argentina prioritariamente. ¿Nada tiene que ver en la recuperación actual de los tres países, el crecimiento global de la economía mundial, la evolución favorable de los precios internacionales de productos primarios y la amplia liquidez mundial? ¿El reacomodamiento argentino, ahora no influye? En las maduras, autosuficientes, campeones del mundo. ¡Si tenemos el mejor ministro de Economía de América!, se ha dicho. En las verdes, el mundo fue y será una porquería y dependemos de él.

Argentina logró reducir los índices de pobreza e indigencia en tres puntos. Hoy el 44,3% de la población es pobre y 17,8% es indigente. ¡16 millones y medio de pobres! 58 de cada 100 niños menores de 15 años lo son, y 25% son indigentes. ¡Y la economía argentina creció!
Brasil es paradigmático. Por todo lo bueno que está haciendo, y también por sus debilidades. Cuando reformó el sistema previsional en 2003, junto a otros planes sociales, que los tiene, y muchos, logró incluir en la protección social unos 13 millones de trabajadores. Pero es de tal entidad el problema, que quedan afuera más de 40 millones de brasileños, ceros más, ceros menos. También creció la economía brasileña.

En Uruguay, el crecimiento de 2003 y lo que va de 2004, no fue suficiente para evitar que se duplicara la pobreza. Hoy tiene un millón de pobres, casi un tercio de su población. En el sector infantil es el 70%. 95.000 personas están en la indigencia.
En 2004, el promedio de esperanza de vida, educación e ingreso individual –Indice de Desarrollo Humano– nos ubica en el lugar 46, cuando en 2003 estábamos en el 40. De primeros en A. Latina, pasamos a ser superados por Argentina, Costa Rica y Chile. Si sólo hablamos de ingresos individuales promedio estamos en el lugar 62. ¡Después de Bostwana! ¡Y la economía uruguaya creció!

El ingreso promedio de los uruguayos no creció en forma sustancial, salvo en los estratos altos. Creció el empleo en cantidad, pero no en calidad.

En Argentina el ingreso promedio aumentó 8,8% posteriormente a la devaluación, pero en el mismo período, inflación mediante, la canasta familiar creció 56%. En ambas márgenes del Plata, hay millones que no tienen trabajo, pero hay muchos que lo tienen y viven en hogares pobres. Ergo: se puede tener trabajo y ser pobres de todos modos.

La región deberá crear condiciones que permitan obtener crecimiento sostenido, imprescindible para la recuperación del empleo, salario y de mejores condiciones de vida para las grandes mayorías. Surgen algunas interrogantes. ¿Son adecuados y suficientes los actuales parámetros de crecimiento? ¿Cuándo se concretará la famosa teoría del derrame de riqueza, es decir, las políticas públicas redistributivas? Y si así fuera, con el modelo y los números actuales, ¿cuántos años pasarían, admitiendo que el crecimiento siga sostenidamente con un porcentaje razonable para ello? Quizás las visiones de futuro tengan que romper la inercia existente, dejando de lado ciertas visiones cristalizadas, que de alguna manera se reflejan en euforias numéricas, pero que resultan insuficientes ante la dimensión del problema.

Desigualdad y exclusión social, originadas sustancialmente por la asociación entre la pobreza, empleo y salario en caída, son asignaturas pendientes. 40 millones de brasileños, 16 millones y medio de argentinos, un millón de uruguayos, pobres de toda solemnidad siguen esperando. ¿Hasta cuándo? *

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