Campaña electoral: luces y sombras
A los ojos de un ciudadano común las campañas de los distintos partidos van dejando elementos para pensar y reflexionar.
La carrera hacia el gobierno se vuelve vertiginosa, por momentos agresiva, en ocasiones inteligente, y en una gran parte carente de contenido. La meta no está equidistante para todos y eso se nota: en el afán de alcanzarla, los que vienen corriendo de atrás exhiben una cara desesperada.
Antes de seguir, me gustaría dejar bien claro que esta es la simple opinión de un ciudadano y desde el punto de vista de éste, por lo cual mi opinión es tan subjetiva como cualquiera. Compártase o no, tómese o déjese, discútase, archívese.
El miércoles 13 de octubre escuchaba por El Espectador al ingeniero Long, quien llamó con afán de defender la campaña publicitaria del Partido Nacional. Motivado a contestar algunos comentarios de escuchas, afirmó que su partido tiene un programa de 80 páginas y no de 7 como el FA-EP-NM. Un periodista acotó que el programa de esta otra fuerza que fue entregado a los medios era de unas 69 páginas. Ante esta afirmación, Long dudó qué contestar, y finalmente salió al cruce diciendo que ellos intentaron conseguirlo en varios comités y no lo lograron.
También hizo especial hincapié, una vez más, en que el PN quiso debatir para que la gente conociera las propuestas. Lo que la realidad indica es que hasta esta semana la mayoría de los spots del PN no hablaban de ninguna propuesta más que debatir, uno se pregunta: ¿por qué no invirtieron ese tiempo y dinero en dar a conocer sus propuestas?
Hasta ahora no he coincidido con el diputado Lara (PN), pero en esta oportunidad parece que pensamos igual. Entrevistado en una radio dijo que le parecía un gran error el spot del Tróccoli y que el PN hubiese invertido tanto dinero y tiempo en el tema «debate».
Parece que la súplica por debatir, el no hablar en los medios masivos de comunicación de sus propuestas, no ha tenido un muy buen resultado para el PN. Esto último no es mi gran descubrimiento; si uno ve los nuevos spots del PN, hablan de sí mismos aunque en forma muy global, sin propuestas concretas, pero al menos intentan dar un giro a la imagen, mostrándose ahora más preocupados por ellos. A mi gusto, un poco tarde, pero los profesionales en comunicación, politólogos, etc., que asesoran la campaña, seguro saben más que yo.
Algo muy poco digno de comunicar es decir que los amigos y la familia de uno dicen que uno es muy comprometido y luchador. Como dice el refrán «no hay hijo feo para la madre». Seguramente los hijos de los Peirano y sus amigos también piensan que ellos son buenos, es más: hasta el hijo de un golpista piensa que su padre es un buen hombre. Si se apunta a la credibilidad, deberían buscar argumentos más sustentables. Sinceramente, me parece un recurso escaso de inteligencia.
En este mismo spot, Larrañaga propone mejorar la administración pública, terminar con el Estado poco eficiente, etc. Digo yo: durante todos estos años en el Poder Legislativo y en la coalición, ¿no ha podido hacer nada?
Los partidos Nacional y Colorado han perdido la credibilidad enormemente luego de una sucesión de gobiernos bochornosos. La gente sabe qué intereses han defendido y cuáles no, cuánto han cumplido con su palabra. Por eso mismo creo que en forma inteligente las campañas no se han basado en los partidos institucionalmente, sino en las figuras.
En la otra vereda, no sólo por la gran diferencia de proyecto de país sino también por el enfoque de la campaña se encuentra el FA-EP-NM.
Desde el principio, el FA-EP-NM ha difundido propuestas concretas por medio de su publicidad. O sea que quienes han hablado sólo del debate y dicen que no se ha propuesto nada, deben de estar tan inmersos en las lecturas de encuestas que no han tenido tiempo de ver y escuchar la campaña.
Quienes adherimos al FA hemos sentido siempre que el candidato no es lo importante, sino que somos una coalición que realmente se construyó desde las bases, una fuerza viva que representa los valores de muchos, cuya conducción no es guiada por un candidato.
Creo que quienes se han encargado de la campaña esta vez, a diferencia de las anteriores, han tenido en cuenta esto.
También han reparado en que la imagen de Tabaré en adherentes a los partidos tradicionales es muy polémica. Por eso sacaron inteligentemente de la discusión al candidato.
Este enfoque de la campaña hacia la fuerza ha permitido a quienes no adherían, ver lo que hay en la propuesta más allá del candidato.
En este tramo final de la carrera parece que los partidos tradicionales quieren apurar el paso, correr más rápido. Hace unos días leí una frase que resumía esto último; lamentablemente no citaba la fuente, pero creo que es bueno compartirla y era algo así como: «para ganar la carrera, no hay que correr más rápido, sino seguir corriendo». *
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