El tren fantasma

La campaña electoral entra en la recta final y salvo imprevistos de último momento, todo hace pensar que el doctor Tabaré Vázquez será ungido Presidente por las urnas el próximo 31 de octubre.

Por más que se desgañiten los líderes o frustrados líderes de los partidos tradicionales, la ciudadanía quiere un cambio real y hoy por hoy apuesta al candidato progresista de izquierda.

Sin triunfalismos ni soberbias habrá que seguir cosechando votos hasta el último minuto, convencer a indecisos y clarificar a potenciales votantes en blanco o anulados, a que dichos votos favorecen al continuismo y al statu quo.

Se terminó la parodia del debate, quedando una sensación de frustración en filas blancas. Gastaron pólvora en chimango, sin obtener frutos.

Ahora que la película terminó quiero rescatar unos párrafos de un artículo periodístico, escrito por alguien a quien no se le podrá tildar de correligionario de Tabaré Vázquez.

Con fino humor y nivel cultural, Hoso escribió:

La actitud de buscar a toda costa el debate cara a cara con un adversario político me hace acordar a los villanos de «A la hora señalada». En ese filme el director John Houston denunciaba los límites del egoísmo humano y los dobleces en que cae el espíritu cuando el bienestar de los primaces de la sociedad se ve amenazado. No tenían, esos recatados señores, ninguna necesidad de complicarse la vida saliendo a enfrentar a los cuatro matones que avanzaban, seguros de sí, por la calle principal. Para el trabajo sucio tenían a Gary Cooper, por suerte.

Hoy, Lee Van Cleef y sus secuaces andan buscando a Tabaré Vázquez, pero en otros tiempos anduvieron tras los pasos de aquellos que las encuestas colocaban en el primer puesto. No se trata, por lo tanto, de personas sino de circunstancias: los provocadores son siempre los que van perdiendo y de alguna manera tienen que salir a buscar una pelea que es la única que les permitiría acortar diferencias que, en el terreno numérico, son notorias, porque los serenos de hoy bien pueden querer apelar al mismo método mañana. Además, la reacción del que va adelante se explica por sí sola: quien gana tres a cero no va a forzar la mano para que, por uno de esos imprevistos, terminen echándole a dos jugadores.»

Los hechos se explican por sí solos y, sin enojarnos, ni agitando la melena, sigamos mirando hacia adelante que menuda faena tendremos, cuando nos hagamos cargo del gobierno nacional.

Ahora, ocupa el escenario un nuevo show mediático montado por el Foro Batllista y su líder, frustrado candidato presidencial para las actuales elecciones.

Castigado por las encuestas y protagonista de una pésima campaña electoral ha irrumpido con un pretendido spot publicitario. Es patético verlo argumentar, cuando su propio partido dio órdenes expresas a los canales de no permitir sus imágenes.

Pero se les termina el cuarto de hora de hacer y deshacer en los medios de comunicación, ejerciendo presión sobre los periodistas. Este último intento, como antes lo fue la payasada de los fusilamientos, en una parodia más de carnaval que de campaña política, busca, con los ojos en la nuca, retrotraernos treinta años atrás, en lugar de encarar los problemas del presente que tanto angustian a la sociedad.

Me hizo acordar a mis años infantiles, cuando para divertirnos íbamos al Parque Rodó y montábamos en el Tren Fantasma y luego de los momentos de emoción y sorpresa, cuando se levantaba el cadáver del féretro o las calaveras y los esqueletos bailaban una danza macabra, terminábamos con una sonrisa, frente a las escenas de ficción vividas.

Patético, el nuevo tren fantasma que han echado a andar los mismos que liquidaron AFE y el tren de pasajeros. Los partidos tradicionales tendrán que enterrar sus muertos políticos, abocarse a su renovación y acostumbrarse a que, en democracia, hay una rotación de los partidos políticos en el poder.

Ya existe una nueva realidad histórica, donde el viejo bipartismo ha sido superado y sustituido por un nuevo bipartidismo entre el partido del cambio y el partido del continuismo

Pero Van Cleef y sus secuaces, que cambian de divisa y buscan camorra, no logran sus objetivos. Esta vez serán derrotados. A la hora señalada.

En esta escena de la vida real, no habrá un Gary Cooper, será un pueblo entero que venciendo el miedo, cansado de tantas mentiras y frustraciones, apueste al cambio e inunde de votos las urnas. Como lo hizo en el plebiscito sobre la Ley de Ancap.

Van perdiendo y por goleada, por favor mantengan la compostura, que el Uruguay se merece unas elecciones limpias y transparentes, de manera que el prestigio nacional salga fortalecido y nos permita encarar con sobriedad y optimismo el futuro próximo.

El tren de la historia avanza; por tanto, el tren fantasma retrocede. *

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