LA LENGUA NO ES DE TRAPO

En estado de coma

En la siguiente información aparecida en El País el 6 de octubre se han omitido dos comas:

«Si Darío Silva responde jugará contra Argentina; si no lo hará Diego Forlán».

El mensaje que se propone transmitir es el siguiente: Darío Silva jugará contra Argentina si responde como el técnico lo espera; lo hará Diego Forlán si Darío Silva no responde.

Pero ocurre que en los enunciados condicionales –y en general cuando la subordinada precede a la principal– si la condicional va primero (algo que ocurre muy frecuentemente), debemos escribir una coma antes de la principal: Llegarás tarde si no te apuras (sin coma); pero Si no te apuras, llegarás tarde (con una coma). Por tanto, se debería haber escrito «Si Darío Silva responde, jugará contra Argentina; si no, lo hará Diego Forlán».

Tal como fue redactado –sin las comas correspondientes– el mensaje resulta confuso y requiere un esfuerzo extra del receptor para su cabal comprensión.

No quiero decir que tal como se publicó, el enunciado no se entienda pues cualquiera sea el receptor del mensaje captará finalmente su contenido, pero conviene no entorpecer la comunicación.

Ahora bien, hay casos en que no se trata sólo de dificultar la comunicación sino de un cambio de sentido. Advierta el lector cómo cambia el significado de un mismo enunciado según se escriba o no una coma:

a) Los alumnos que llegaron tarde tendrán la falta del día.

b) Los alumnos, que llegaron tarde, tendrán la falta del día.

En el primer caso, se da a entender que hubo algunos alumnos que llegaron tarde y que sólo ellos tendrán la falta del día. En el segundo caso, en cambio, se dice que todos los alumnos tendrán la falta del día pues todos llegaron tarde.

Pero este asunto de la coma no se agota aquí. Veamos este otro título del mismo matutino: «La firma Castells & Castells, realizó una muy buena convocatoria de plásticos nacionales».

Cualquier redactor debería tener presente cierta regla de oro en lo que refiere al uso de la coma: jamás debe escribirse una coma entre el sujeto y el predicado. Esa coma después del sintagma La firma Castells & Castells está absolutamente de más. Ojo que puede ocurrir que el sujeto contenga un inciso aclaratorio o explicativo que debe encerrarse entre comas: La firma Castells & Castells, sita en la calle Galicia, realizó una subasta etc. Pero de no ser así, no hay razón alguna para mechar una coma innecesaria.

Del mismo modo, tampoco corresponde coma alguna entre el verbo y el complemento, como se escribió erróneamente en la siguiente oración: El pobre hombre devoró con avidez, el plato de sopa.

Y para terminar, recordemos que un vocativo debe ir siempre entre comas: El duende de tu son, che bandoneón, se apiada del dolor de los demás.

–Eso no es nada nuevo, Mendieta; ya lo sabía desde que leí La Ilíada, cuando Homero dice que la cólera de Aquiles es odiosa: «Canta, oh Diosa, la cólera del pelida Aquileo…»

–¡Qué lo parió! *

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