¡Cuidado con los bolsillos!

Los trabajadores uruguayos que llegaron a sus hogares y se encontraron en la TV con el ministro de Economía preocupado porque no les metan las manos en los bolsillos, quedaron atónitos. Uno de los corresponsables de la mayor transferencia de riqueza de los trabajadores uruguayos hacia banqueros inescrupulosos y especuladores de toda calaña quiere aparecer como «defensor» de los bolsillos de los trabajadores.

Veamos, partiendo de los «datos oficiales», cómo el gobierno del Partido Colorado y el Partido Nacional lograron no sólo meter la mano en el bolsillo a los trabajadores, sino que hasta dejarlos sin bolsillo.

En primer lugar, hoy en nuestro país hay 28.800 desocupados más que en 1999 (en 1999 había 137.700 desocupados, mientras en el trimestre mayo-julio 2004, llega a 166.500). Con tres aclaraciones: nos remitimos a cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE). El nivel de empleo del año 1999 era insuficiente y por último, nos referimos a la cantidad, siendo indiscutible que la calidad del empleo bajó notoriamente. Tampoco olvidamos que hemos pasado por picos de desocupación que llegaron casi al 20 por ciento (19,8% en setiembre-noviembre del 2002).

Si abordamos la problemática del desempleo desde la óptica juvenil y desagregada por departamento (a 2002, que es lo último publicado por el INE), veremos que mientras para el total del país el desempleo juvenil anda en el 38,1%, en un departamento supera el 50% (Durazno) y en otros seis departamentos supera el 40% (Treinta y Tres, Florida, Maldonado, Flores, Tacuarembó y Soriano).

La desocupación no sólo afecta a los jóvenes, pero es tremendamente preocupante que en siete departamentos de nuestro paisito tengamos índices de desocupación juvenil superiores al 40%.

Si retomamos el Interior, pero en forma general, veremos el vergonzoso desempeño de esta administración:

 

Indice de desocupación

Departamento año
1999 2003
Total Interior 10,7 17,0
Treinta y Tres 13,5 24,5
Maldonado 10,6 22,9
Florida 10,9 22,1
Durazno 16,7 22,0
Canelones 11,8 20,9

Tomando los cinco departamentos del Interior con mayor índice de desocupación en 2003 (último dato conocido), vemos que en cuatro de ellos, la tasa prácticamente se duplicó y en todos ellos supera el 20%.

Al igual que los jóvenes, las mujeres son una de las poblaciones más golpeadas por el flagelo. Lo veremos en los mismos departamentos que anteriormente:

 

Tasa de desempleo femenino

Departamento año
1999 2003
Interior 14,3 22.4
Treinta y Tres 19,2 32.2
Maldonado 13,6 30,9
Florida 14,1 26,4
Durazno 18,0 24.4
Canelones 16,1 30,6

Fuente: INE

 

El gobierno actual duplicó la pobreza

La falta de trabajo, la profunda recesión a la que nos arrastró la conducción económica de esta administración provocó aumentos insospechados en los niveles de pobreza. Casi el 31% de los habitantes de las áreas urbanas del Uruguay son pobres.

Entre 1999 y 2003, la pobreza se duplicó. Los hogares pobres pasaron de % 9.6 en 1999 a % 21.0 en 2003. Las personas pobres eran el % 15.3 en 1999, pasando al % 30.9 en 2003. El proceso de deterioro de la sociedad uruguaya es doblemente perjudicial, porque la infantilización de la pobreza no sólo es un problema para hoy, sino que genera un tremendo problema hacia adelante.

El 44% de los pobres de nuestro país (372.000), son menores de 18 años, por lo tanto el efecto sobre el proceso educativo de la persona adquiere ribetes extremadamente perjudiciales para el tejido social.

Más del 50% de los niños menores de 6 años es pobre, el 50% de las personas entre 6 y 12 años es pobre, el 43% de las personas entre 13 y 17 años es pobre, mientras que más de la cuarta parte (el 28%), de las personas entre 18 y 64 años es pobre.

Este triste gobierno que agoniza sin pena ni gloria, duplicó la cantidad de pobres en nuestro país. Pasamos de 408.000 pobres en 1999 a 849.000 en 2003.

 

La pobreza va por barrios

De los 48 barrios de Montevideo, sólo en 13 la pobreza es inferior al 20% de su población.

En 12 barrios de Montevideo, más del 50% de sus habitantes son pobres. En otros 23 barrios de la capital, el porcentaje de pobres está entre el 20% y el 49%.

Es tanto y tanto lo destruido, que cabría esperar un acto de humildad de los voceros gubernamentales, principales responsables de esta situación, sin embargo asistimos a cínicas declaraciones que nos hablan de un país que no es el nuestro, donde todo anda «a mil» y siempre, siempre sus proyecciones son auspiciosas.

Todo indicaría que nos aproximamos a ver cómo con total desparpajo los mismos que prometieron y prometieron y firmaron y no cumplieron, lo vuelvan a hacer.

Los mismos que el 9 de noviembre de 1999 se comprometieron a defender el poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones, el trabajo nacional, aliviar la carga tributaria, convocar al diálogo social, disminuir las tarifas públicas, fortalecer el presupuesto de educación, hoy lo vuelvan a hacer.

Una salvedad: cumplieron con la rebaja del IRP, unos meses antes de las elecciones, como corresponde.

 

¿La mano en los bolsillos de los trabajadores, dijo?

Lo paradojal de la preocupación del ministro de Economía sobre nuestros bolsillos, resulta de ver simplemente que él es parte de un gobierno que le arrancó no sólo el dinero del bolsillo a los trabajadores mediante una política concentradora de la riqueza y favorable a intereses externos a nuestro país. Sino que también le arrancó a cientos de miles de trabajadoras y trabajadores la posibilidad de tener un trabajo, sin mencionar a todos los uruguayos que fueron obligados a emigrar.

Pero este ortodoxo ministro tiene responsabilidades más directas, más concretas, como lo es la violación de una ley aprobada por nuestro Parlamento Nacional. Nos referimos a la Ley de Presupuesto Nacional No. 17.296, que le indica que debe aportar al Fondo de Reconversión Laboral administrado por la Junta Nacional de Empleo (Junae).

Según el último informe del Departamento Contable de la Dirección Nacional de Empleo, el Ministerio de Economía le debe a la Junta Nacional de Empleo $ 25.104.955.

El señor ministro no sólo mantiene esa deuda con el organismo tripartito, sino que ni siquiera se digna a recibir a la Junae para explicarle cuáles son las dificultades para cumplir con sus obligaciones.

Es comprensible, él da prioridad a los pagos donde luego le retribuyen con «medallitas al mérito». Este no es el caso. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje