Se mueve el Mercosur

En los 90, el ideólogo fue el Consenso de Washington. El Estado, jaqueado por el gigantesco poder de las empresas trasnacionales, fundamentalmente los megaconglomerados financieros, resignaba su poder regulador de la economía. Entre 1995-2002, el 70% de los capitales extranjeros que entraron en Argentina y Brasil se destinaron a compra o fusión de empresas ya existentes. La amplia e indiscriminada apertura comercial y financiera, promovedora de la mayor ganancia en el menor tiempo posible, fue otra característica a destacar. No fue casual que la banca concentrada anduviera al acecho de la seguridad social, para convertirla en herramienta financiera para su mejor ganancia. En ese contexto se procesaron dos de las reformas estructurales en el Mercosur: Argentina y Uruguay. Paraguay y Brasil lo intentaron.

Trece años después de su creación, el Mercosur genera mayor credibilidad y esperanza. No está exento de enormes problemas que surgen en cualquier proceso de integración regional o nacional. ¿Cómo ignorar enormes y añejas asimetrías, no desligadas de la situación de dependencia de América. Latina, el continente más desigual del planeta, socialmente hablando? El viejo lema del imperio británico «divide para reinar», sigue vigente

Brasil tiene 180 millones de habitantes, el estado de San Pablo tiene tantos o más que Argentina. ¡Si habrá diferencias! No es tema fácil.

Quince días atrás se realizaron en Montevideo dos seminarios internacionales, cuyos resultados fueron dejar la marca del fracaso de las reformas estructurales privatizadoras procesadas en el continente.

Se constató la parálisis del proceso restaurador de la seguridad social solidaria argentina hasta enero de 2005 por lo menos, como consecuencia ¡cuándo no! de las negociaciones con el FMI sobre la deuda externa. Se destacó el enorme deterioro de las pasividades, de las llamadas prestaciones de actividad y de la recaudación del sistema uruguayo.

Son 38 millones los brasileños no cubiertos por la previsión social, 59% de la población ocupada privada. ¡Barbaridad!

Apenas el 10% de los potenciales beneficiarios paraguayos son los que están cubiertos previsionalmente. La mayoría en la capital, Asunción.

Con esos datos cobra relevancia la resolución de la Comisión Socio Laboral del Mercosur adoptada en San Pablo hace 7 días, estableciendo la fecha de mayo 2005 para que los gobiernos informen acerca de la situación legal y real de la seguridad social. Allí, empleadores y trabajadores deberían conocer oficialmente lo que hace ya bastante tiempo se dice: el fracaso de las reformas previsionales que se procesaron en los últimos años.

No en vano la Coordinadora de Centrales Sindicales del Conosur, en primer lugar, los gobiernos argentino y brasileño y la OIT en menor grado, vienen advirtiéndolo. Hay un largo pero renovador camino a recorrer. Paraguay, mayo 2005, es la cita. Es mucho lo que se puede hacer. *

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