Montevideo, cuando el gobierno rompió relaciones con Cuba
8 de setiembre de 1964
El Consejo Nacional de Gobierno (titular del Poder Ejecutivo) ha aprobado hoy –con el voto discorde de la minoría colorada– la ruptura de relaciones diplomáticas, consulares y comerciales con la República de Cuba.
Desde hace dos años, cuando Cuba fue expulsada de la OEA al imponerse la tesis de EEUU, toda la diplomacia del imperialismo y de los gobiernos títere apuntó al aislamiento total y definitivo del régimen de Fidel Castro. Ejerciendo presiones sutiles y a veces desembozadas, el Departamento de Estado planteó como una necesidad imperiosa que no hubiera un solo país miembro del organismo interamericano que mantuviera algún tipo de vínculo con La Habana.
Durante el lapso que duraron las deliberaciones del Ejecutivo Colegiado, el movimiento estudiantil –con el apoyo de sindicatos radicalizados– protagonizó movilizaciones, protestas y manifestaciones, que la Policía reprimió con inusitada violencia, intentando evitar la humillante genuflexión verificada hoy. Sables, bastones y gases lacrimógenos fueron la respuesta del ministro del Interior, Adolfo Tejera, al clamor popular. El edificio de la Universidad fue ocupado por manifestantes que buscaron refugio allí huyendo de la brutalidad policial, y el jefe de Policía hizo rodear el local de la alta casa de estudios por fuerzas de choque con la intención de desalojar a los estudiantes rebeldes.
El alto dirigente herrerista Eduardo Víctor Haedo (Partido Nacional) expresó a nuestro corresponsal: «Con esta resolución volvemos al colegio de pupilos», visiblemente molesto con la obsecuencia exhibida por su partido –tradicional defensor de la autodeterminación de los pueblos y la no intervención, actualmente en el gobierno– que no fue capaz de mantener en alto sus principios y cedió a las presiones del imperio.
En filas del opositor Partido Colorado, fue el grupo liderado por Zelmar Michelini (la Lista 99) el que observó una conducta más intransigente, censurando duramente lo que considera una claudicación ante las exigencias de Washington. *
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