Cuestión de valores
Tiempo más, tiempo menos, la crítica situación social de América Latina se revertirá inexorablemente. Nuestro continente, el más desigual del mundo. De sus 450 millones de habitantes, la mitad vive en la pobreza. Consecuencia de un modelo de desarrollo que como valores sustantivos privilegia lo financiero antes que lo productivo, invertir para ganar rápidamente, lo que se contradice con inversiones necesarias al verdadero desarrollo de nuestros países.
No es sorpresa entonces, cuando se comprueba por ejemplo, que entre 1995-2002, el 70% de los capitales extranjeros que entraron en Argentina y Brasil, se destinó a compra o fusión de empresas ya existentes. En México fue el 50%. Eso es transnacionalización financiera.
Con ese panorama, con un estado en retirada, embestido un día sí y otro también por los grandes conglomerados financieros, tampoco pueden asombrarnos las privatizaciones, seguridad social incluida. América fue el continente elegido como banco de pruebas de las experiencias en tal sentido. Tampoco es sorpresa las presiones que realizan los lobby para invertir en el exterior, por ejemplo nuestras AFAP, o la molestia del sistema bancario internacional cuando se paran algunas reformas provisionales por el alto costo que generan, como sucede en Nicaragua. No es noticia las dificultades que encuentran los argentinos para procesar reformas como consecuencia de sus negociaciones con el FMI.
No en vano la deuda externa latinoamericana se ha multiplicado por nueve, y los servicios de la misma por diez, constituyendo un verdadero círculo vicioso que atenta contra cualquier desarrollo sustentable.
Pues bien. Con ese panorama, la consecuencia lógica es la enorme desigualdad de ingresos entre los habitantes de la región; la amplísima vulnerabilidad laboral, desocupación, informalismo, trabajo en negro, etc., todo lo cual origina desprotección social.
Ante tal precariedad, resulta obvio que la seguridad social, si bien es mucho lo que puede hacer, no será suficiente porque el asunto pasa por solucionar la principal cuestión de cualquier sociedad: el empleo, sin el cual no podrá existir prestación social digna alguna.
Días atrás, se fundó el Observatorio de Derechos Humanos del Mercosur, ratificando una tradición muy nuestra de defensa de los derechos humanos en toda su multidmimensionalidad: civiles, sociales, económicos y culturales, buscando a la vez crear mecanismos de seguimiento de las violaciones y reparaciones de los mismos.
Trascendente tema. La seguridad es uno de los derechos humanos fundamentales. Su defensa profundiza una identidad cultural y política propia. Ese enorme escritor mexicano que es Carlos Fuentes dice que los valores culturales compartidos dan una visión necesaria de las coincidencias.
Y en cualquier proceso de integración, de eso se trata precisamente.*
Compartí tu opinión con toda la comunidad