Las urnas tienen la palabra

Hasta que el domingo próximo no se abran las urnas, sólo nos restan las presunciones y comentarios previos de la misma. Las dudas, si las hay, sólo persisten en la interna blanca.

El Frente apuesta más que a una lucha interna, al caudal de votos que «pulsa» su fuerza presunta en el triunfo final de octubre.

O sea, si lo logra sin balotaje o si tiene o no un porcentaje en esta ocasión interna, lo suficientemente «pesado», más del 45%, que aunque hubiese segunda vuelta, sea muy difícil alcanzarlos. No han arriesgado planes o soluciones comprometidas y sus discursos, sin perjuicio de lugares comunes sobre críticas a los partidos tradicionales, no pasan de proclamas y generalidades.

Los colorados se quedaron sin discurso. La exclusión de Sanguinetti con su verborragia avasallante, sus promesas «razonadas» y gesticulaciones generosas, si bien nadie se las cree, también es cierto que le daba otra vida a su colectividad.

Stirling como sustituto del «ceja» es más «aburrido que bailar con la hermana». Están felizmente «muertos». RIP.

Resta el Partido Nacional entre las tres grandes colectividades. Acá la cosa se presenta distinta. Y no lo digo por ser blanco pero es el fenómeno más destacable de «milagro esotérico».

Hace cinco años, los finados éramos nosotros. Sin dudas. Quedamos con escasos siete senadores y en Montevideo con sólo tres ediles. Se perdieron como mínimo 250.000 votos. ¡Pavada de agujero! Y sin perspectivas auspiciosas, habida cuenta de que su jerarquía entronizada en el Honorable eran los culpables directos e irrestrictos del «default». Nadie, ni el más sabio politólogo, apostaba un triste «maravedí» por los blancos.

Sin embargo, y acá sí lo digo con orgullo partidario, es tradicional que la colectividad en momentos críticos a través de 170 años de vida, surja «rebelde» desde sus cenizas. Desde sus orígenes oribistas, cuando no fue Leandro Gómez, o Timoteo, Saravia, Herrera, Fernández Crespo o Wilson, que cuando caía o trastabillaba la colectividad, caudillos al fin, con ideas, conductas, empuje y coraje remozaban y reverdecían el viejo tronco partidario. Prescindiendo de las simpatías naturales obvias, hoy pasa lo mismo de antaño con el gaucho Larrañaga.

El «Cuqui» tiene una base conservadora que si bien es sólida, bien «peinada» y prolijeada, son todos los que son y no más de los que están.

O sea, los mismos de siempre. Si los blancos crecen, es evidente que se hizo por el lado de Larrañaga que partió de cero y hoy es el único que puede electoralmente enfrentar a Tabaré.

Sin perjuicio de ser también el que tiene un diálogo fluido con el Frente presente y futuro para respaldo de gobernabilidades futuras se gane o se pierda. Esto, también es real. O sea, el domingo desde el punto de vista partidario, se juega en buena medida el futuro del Partido Nacional. Depende del resultado. O se cambia y se renueva con caras distintas e ideas progresistas acordes con las horas que vive la gran mayoría del continente latinoindoamericano, con nacionalismos cabales que en bloque enfrenten los desbordes imperiales e intereses económicos multinacionales leoninos, o se sigue el mismo camino del partido colorado un poco más demorado pero cierto. No es, dicho con el mayor respeto, anunciando ministros de Economía a funcionarios internacionales que al fin y al cabo están al frente de organismos dependientes del imperio, como se pueden crear expectativas de renovaciones futuras progresistas que salven al país.

Vuelvo a discrepar con Lacalle. No se juega por nada que tenga el más remoto atisbo de izquierdismo nacionalista. Muere aferrado a la derecha más recalcada y reaccionaria.

Espero como blanco de ley, que no se arrastre el partido como lo hicieron con los colorados Sanguinetti y Jorge Batlle. Sus amigos.

La última esperanza de volver a las raíces más puras principistas de los «indios del General Aparicio» soplan desde la Heroica.

De vuelta caudillos contra doctores. Aparicio Saravia el caudillo contra los calepinos doctores de Acevedo Díaz. Larrañaga versus Lacalle.

¡Vivan los caudillos! ¡Arriba Larrañaga y los que luchan! *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje