La soberbia de un ministro… ¿o qué es?
El martes 8 en un noticiero televisivo entrevistaron al señor director de la OPP, contador Ariel Davrieux, y al señor ministro de Economía, economista Isaac Alfie, sobre los asentamientos. Entre otras cosas el señor ministro, escoltado por el señor Davrieux, asegura que el problema de los asentamientos que se habla y «mucho» ahora, es porque se convirtió en un problema de ciudad, que hace muchos años existen en el Interior pero que ahora se ven porque están aquí.
Ante la aseveración de una periodista que le dice «¿pero han crecido los asentamientos, señor ministro?», sin que se le mueva un pelo, responde «No señorita, han decrecido…»
Y esto me hace reflexionar: o al señor ministro lo asesoraron mal, no conoce la ciudad o directamente niega la realidad, ocultando por ende la verdad.
¿Cómo se puede asegurar algo así? Hay asentamientos que tienen la edad del señor ministro o más. En Montevideo, ¿nunca pasó por Camino Maldonado ni siquiera de niño y vio el asentamiento «La Chacarita»? ¿O por el asentamiento «Isla de Gaspar» en Isla Gaspar y Larravide, o por Bvar. Batlle y Ordóñez y el arroyo Miguelete donde está ubicado el asentamiento «25 de Agosto», por nombrar tres de los más viejos y precarios que están sobre avenidas o calles muy transitadas? Podría seguir enumerando algunos que tienen 25 años y así hasta llegar a los más recientes.
Pero creo que no vale la pena, porque el señor ministro no quiere saber, no le interesa.
Me gustaría que me nombrara algún asentamiento del Interior que tenga la edad del ministro o más, como los antes mencionados. Quizás no sepa responder, porque reconocer la existencia de los asentamientos y su crecimiento significa que quienes han gobernado este país durante muchísimos años han sido incapaces de pensar políticas pensando en la gente, o no les interesa.
El asentamiento es un fenómeno multicausal, que no responde solamente a la falta de vivienda, y esto el ministro lo tendría que saber, porque estudió mucho para ser economista.
Quizás mañana también desmientan los datos del INE, y nos diga que no existen 900.000 pobres, y que no existen 77.000 indigentes o que uno de cada dos niños vive por debajo de la línea de pobreza.
En coordinación, distintos organismos del Estado y la IMM, vienen instrumentando por quinto año consecutivo «el Plan Invierno» antes llamado «Frío Polar», para que uruguayos, uruguayas y uruguayitos no se mueran de frío en las calles montevideanas… Dicho programa ve año a año incrementada la población beneficiaria. Explíqueme, señor ministro, por qué más gente necesita estos planes de emergencia si la pobreza decrece.
Quizás el porcentaje elevadísimo de muertes de niños en el primer año de vida en el departamento de Artigas es un invento para desprestigiar al gobierno del Presidente Batlle, de quien es ministro el señor Alfie.
Sabe el ministro que todo esto es cierto, por más que no lo quiera ver; es la triste realidad que hoy tenemos, un país arrasado sin reservas económicas porque se dejaron robar en beneficio de unos pocos, muy pocos… quizás por eso su actitud, porque no le interesa.
Cuando el hoy Presidente de la República hacía su campaña cinco años atrás diciendo que «iba a dejar los asentamientos hechos una pinturita», con el préstamo del BID, que el gobierno de Sanguinetti con el señor Davrieux (otra vez… y van) al frente de la OPP, había firmado con el BID el 30/07/99, estaba reconociendo la gravedad de la situación y su potencial crecimiento que para el señor Alfie es al revés: decrecen. En el documento de acuerdo firmado el 9 de noviembre de 1999 con el Partido Nacional es uno de los puntos que figura del compromiso.
Ni el partido que gobierna, ni quienes hasta hoy los ayudan a gobernar pueden negarlo, ¿Usted sí, señor ministro?
No han respetado los tiempos de aplicación del Programa ni la forma de distribución de inversiones del mismo estipulados claramente por el BID.
Ahora anuncian el estudio de la implementación del Fondo de Garantía de Alquileres por un monto de 150.000 dólares, pero en el documento «objetivos del programa» (del préstamo del BID) tenían asignado a ese rubro 500.000 dólares, es decir van a invertir menos de la tercera parte. ¿Y la diferencia?
Recién ahora, año electoral (¡oh casualidad!), comienzan a instrumentar su implementación. ¿Por qué no lo hicieron hace cuatro años? ¿Cuántos cientos o miles de familias que todavía tienen empleo formal se podría haber evitado que llegaran al asentamiento con este fondo de garantía de alquileres?
Pero claro, no hay peor sordo que el que no quiere oír. Entonces se tapan la cara, cierran apretadamente los ojos y tampoco ven, o no les interesa, y ahí inventan una realidad.
Quienes sí vemos, sí queremos oír, nos interesa, sabemos que la realidad es la que es y no la del ministro. La palpamos, vemos rostros jóvenes y no tanto que nos gritan que no pueden más, vemos niños y niñas con ojitos sin brillo, vemos y sufrimos cómo día a día se ofende la inteligencia de quienes aquí habitamos y se pisotea la dignidad.
Hace unos días me comentaba una amiga, «estamos los dos sin trabajo, luego de haber trabajado siempre, los chiquilines están muy tristes y cuando nos bajoneamos mucho en casa, yo digo ¡¡basta!! Tenemos 2 cosas a preservar, esta familia y la esperanza, no dejemos que nos la roben, escondámosla en un lugar donde sólo cada uno de nosotros sepa y cuidémosla, cuidémosla mucho y siempre regalemos un poquito de ella a quien la necesite.»
¿Le interesa señor ministro?
Lo único que le queda a miles de compatriotas es la esperanza como motivo de vida, lo único…
Sólo podemos cambiar la realidad si la conocemos, si nos interesa conocerla y comprenderla; ello nos dará fuerzas para transformarla.
Pero si hacemos la del señor ministro, cerramos los ojos, nos tapamos los oídos y viajamos en autos con vidrios que no nos permiten ver para afuera nada, será posible.
Esto no es para nada divertido. La crisis brutal no vino solamente de afuera, ni esto se justifica con ineptitudes solamente, también existen intencionalidades.
Un poquito de humanidad que le permita ser menos soberbio, si le interesara, haría que no gastara palabras en declaraciones tan poco atinadas. *
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