La hora de la amplitud
Escribe León Lev
Frente a los resultados de las últimas elecciones de mayo se han hecho distintos análisis.
En mi opinión el tema central es cómo ampliar la base político social del Encuentro Progresista-Frente Amplio.
En noviembre triunfó el bloque conservador y la continuidad de un modelo político-económico. El avance de las fuerzas progresistas no alcanzó para vencer.
Para la izquierda la constatación que no pudo triunfar en noviembre, ni ensanchar su capacidad de gobierno hacia el interior de la República, tiene una primera y básica conclusión: es necesario ampliar las bases de nuestro proyecto político.
Cuando confrontan dos proyectos, más que atribuirle perversidad al adversario, debemos buscar los caminos para obtener la mayoría. Tan simple y tan sencillo.
El arte de la política es obtener aliados, predominar sobre el contrincante.
La profundización del modelo económico, encogerá las bases políticas del modelo. En nosotros está lograr que los damnificados por dicho proyecto se identifiquen con el proyecto progresista de alternativa.
Cuando a nivel internacional asistimos al predominio del capital financiero transnacional, más amplios que nunca debemos ser en lo nacional, para conformar un bloque mayoritario que represente a las mayorías nacionales.
Además de ubicar en primer plano los temas de empleo y la pobreza, la modernización del Estado, y un Mercosur de verdadera integración económico-social, la fuerza del cambio impulsará un modelo de desarrollo donde la ciencia y la tecnología ocupen un lugar privilegiado en el fortalecimiento del sector productivo, que nos permita insertarnos en la economía internacional con posibilidades de éxito.
El interior y el campo requieren un accionar permanente de preocupación y solidaridad, en el peor momento de la agropecuaria.
Un esfuerzo muy grande deberá ser encaminado por integrar a las fuerzas de la ciencia y la docencia a la acción política. Diálogo permanente que nos permita escuchar y ser escuchados.
También los sectores de la Cultura deben participar activamente. En un proceso globalizador y desnacionalizador, fortalecer la identidad cultural es parte del mejoramiento del nivel de vida de la población y de la cuestión nacional.
En cuanto a la relación del Frente Amplio con sus aliados del Encuentro Progresista y con los potenciales nuevos aliados, particularmente del Interior de la República, debemos superar muchos errores.
Lo mejor de la historia de la izquierda uruguaya fue abrir las puertas y abrazar a aquéllos que venían de otras tiendas, con generosidad y fraternidad.
Nunca se nos ocurrió preguntarles cuántos votos traían.
Traían las ganas de cambiar, ampliaban la imagen de la izquierda, nos hacían crecer a todos y acentuaban la crisis de los viejos partidos.
Una izquierda fuerte no teme realizar alianzas, por arriba y por abajo, ensanchar su programa si su objetivo es llegar al Gobierno para mejorar realmente el nivel de vida de los trabajadores y de las mayorías empobrecidas.
Si en el 2004 queremos ser gobierno nacional y en el 2005 llegar al gobierno de varios departamentos del interior, desde ya tenemos que trabajar con inteligencia, amplitud e iniciativa política. Sin autocomplacencia.
(*) Dirigente de Confa
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