"America first"
En una entrevista con una radio alemana el ex secretario de Naciones Unidas, el egipcio Boutros Ghali, sostuvo que las tropas de la coalición han fracasado en Irak. Es la opinión esclarecedora, prístina, de un hombre que siempre estuvo al frente en las luchas por la paz en el mundo. «Es responsabilidad de la comunidad internacional -dijo- preocuparse de la reconstrucción de Irak. Aunque sea por el hecho de que fuera la misma comunidad internacional la que mantuvo al país diez años bajo sanciones».
El ex secretario general de la ONU confía en que la organización mundial sea capaz de calmar la situación en Irak: «Espero que las Naciones Unidas tengan éxito. Lo que quedó claro es que las tropas de la coalición han fracasado en ese aspecto».
La estrategia estadounidense se basa en una política de mano dura contra cada resistencia armada, y en esta línea resulta consecuente la orden de detención contra el líder radical chiíta Muktada al Sader.
Sin embargo, esa misma dureza es la que provoca el nuevo nivel de violencia en Irak, que está haciendo visible a nivel mundial la magnitud del callejón sin salida en que se han introducido Estados Unidos y sus aliados en esta injusta guerra de poderosos ejércitos, inspirados en el valor material de un subsuelo con riqueza petrolera inconmensurable, y pueblos que luchan contra el invasor defendiendo su dignidad, sus familias, su sociedad.
«Si los chiítas respaldan el levantamiento de los seguidores de Al Sader, la posición estadounidense será insostenible», opinó el experto militar George Friedman en un artículo publicado en el diario ‘Washington Times’.
Y ello es lo que está ocurriendo en estos momentos. Los sectores de esa sociedad iraquí, históricamente divididos e incluso enfrentados en guerras sangrientas, han unido sus fuerzas en una acción casi espontánea de esos pueblos que han ido a la cabeza de sus dirigentes. ¿Cuál es la salida que le queda a la cabeza agresora, provocadora de un holocausto inenarrable por los márgenes de horror que se observan en vivo y en directo? Hablamos del presidente George W. Bush que, seguramente, entre vahos de soberbia, sin importarle un ápice las vidas inocentes que cercenaría la agresión hoy iniciada hace más de un año, se encuentra ahora en un verdadero callejón sin salida. Si retira sus tropas, como le aconsejaría cualquier experto militar, perdería de inmediato el objetivo central buscado en la matanza, o sea el control de la riqueza petrolera de Irak. Sería una derrota en toda la línea y, evidentemente, tendría un contraste electoral de proporciones.
Si adopta la posición de multiplicar la espiral de violencia, realizando matanzas indiscriminadas, intentando poner freno militarmente a una resistencia que cada día crece más, ello tendría un costo de vidas humanas, tanto norteamericanas como de los aliados.
La tesis de la espiral de violencia no es de recibo tampoco, porque es la política aplicada hasta hoy, que ha dado muestras de su infecundidad.
El profesor Udo Steinbach, director del Instituto germano para el Oriente, con sede en Hamburgo, coincide con el juicio de Friedman: «El tema del futuro poder sobre Irak ha sido postulado por los iraquíes. Ahora se trata primeramente de echar a los estadounidenses del país. El lema ahora es: America first».
Steinbach opina que no ayudaría nada involucrar a tropas de la OTAN en la ocupación de Irak: «Sería la peor opción. Ocupantes son ocupantes. Los radicales en Irak no diferencian entre tropas estadounidenses y tropas europeas de la OTAN».
Por lo tanto, entre muchos políticos en Washington crece la esperanza de poder cederle a Naciones Unidas la responsabilidad al respecto, dentro de lo posible pronto. Pero, nos parece, que esa posibilidad llegará también demasiado tarde. *
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